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| 13 de Noviembre de 2002 | |||
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Crimen Alice Meyer sin culpables
Era el martes 17 de diciembre de 1985 cuando Alice Meyer Abel, 24 años, fue hallada en un canal de regadío en el Parque El Sol con fractura de cráneo y sus ropas interiores desgarradas. Las pesquisas apuntaron al robo con violación. Lo extraño era que la joven, de ascendencia alemana e hija de José Meyer, a la fecha dueño del restorán München, conservaba todos sus objetos de valor, incluida la moto en que viajaba. Había sido vista con vida por última vez la tarde del domingo, a decir de testigos, con un hombre fornido, alto y de bigotes. Sin embargo, nadie quería dar testimonio ante los tribunales hasta que unos días después el cuerpo de Delfín Díaz Méndez, alias el "Coco", pendiendo de un árbol en el mismo lugar del crimen por un aparente suicidio vino a poner otra arista al ya intrincado asesinato: El muchacho, un drogo flacucho y débil, asiduo a esos solitarios parajes, la habría matado. La prueba era que Investigaciones le halló el reloj de Alice.
El "Topo Gigio"La familia de Delfín negó reiteradamente esta versión, lo mismo que el juez del 12º Juzgado del Crimen, Fernando Soto Arenas, y aunque los sabuesos dieron por resuelto el puzzle policial, las indagaciones siguieron hasta dar con Mario Santander Infante, reconocido en rueda de testigos y quien era un próspero empresario habitué de la familia Meyer. Tras varias diligencias del OS 7 de Carabineros, en abril del '86 fue encargado reo como presunto autor de la muerte de la joven, y encerrado en la ex Peni. No obstante, el proceso duraría varios años más, transcurso en el que apareció otro actor en escena: José Contreras Araya, el "Topo Gigio".Compinche de Delfín, juntos habrían presenciado cómo Santander golpeó a Alice hasta hacerla perder el conocimiento. Este hecho, según Contreras, llevó a su amigo a extorsionar al industrial, descartando su suicidio, pero el relato nunca convenció del todo a la justicia. Luego de varias pericias a las que Soto Arenas se negó, la defensa de Santander acusó al magistrado de prevaricación. Esto significó que el caso pasara a la ministra en visita Raquel Camposano, quien el 24 de junio de 1987, en un fallo que sorprendió, concedió la libertad a Mario Santander, previo pago de 100 mil pesos y con consulta. El 3 de julio se revocó la decisión hasta que el 1 de diciembre es liberado. Unas semanas después el propio "Topo Gigio" ratifica en "La Cuarta" que "vi a Santander con Alice Meyer". Estas declaraciones del que sería el único testigo directo del crimen obligaron a reabrir el caso, pero un nuevo vuelco determinó que Contreras mentía, y como los medios de prueba eran insuficientes, Santander fue absuelto después de pasar 19 meses detenido en forma preventiva. Así, la muerte de Alice Meyer quedó sin culpables.
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