Con pareja importada resultó beneficiado Víctor Tapia, de 57 años. Y es que Yolanda Alfaro, de 59 otoños, llevaba 25 años viviendo en Suecia cuando se decidió a venir de paseo a Chilito, sin imaginar que quedaría prendada de un liguano con el cual espera compartir su vejez.
Corría 1999 cuando el destino la llevó a arreglar sus maletas para partir rumbo a La Serena. Allí escribió al diario pop para tantear el terreno y recibió por respuesta una hermosa carta de don Víctor. Y aunque no estaba dentro de sus expectativas, por tratarse de alguien menor que ella, igual le tiraba algo, hasta que al final de todos los posibles candidatos a pinche se inclinó por él para conocerlo.
Se dieron el teléfono y así salieron a tomarse un café con la idea de conversar un rato. Como la charla fue amena, después partieron a mover el esqueleto y en menos de un mes ya estaban viviendo juntos. El rinconcito para el amor quedó anclado en la tierra de las papayas y aunque ella tenía comprados los pasajes para volver a la nación europea, mandó todo a buena parte y dejó irse el avión para quedarse aquí.
"Formamos una pareja muy bonita y fue un amor fulminante. Si perdí hasta los pasajes para quedarme por amor", relata con una sonrisa.
Allá, muy lejos, quedaron sus hijos -él también los tiene-, una calidad de vida mejor, sus amistades y todo cuanto logró construir en estas más de dos décadas como ciudadana sueca. Sin embargo, jura a pie juntillas que es acá donde conoció lo más importante, el amor de su vida, con el que convive hace tres años, feliz de haber escrito al "Arroz con Leche".