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| 13 de Noviembre de 2002 | |||
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Elizabeth Alarcón respondió carta de Alfonso Gatica hace una década "Me dio plazo de cuatro días y al siguiente estaba en La Ligua"
Corría ese año y Elizabeth había llevado su bici al taller. Con un problema físico en una pierna, producto de una poliomielitis que sufrió de niña, este era el medio en que ella se desplazaba por las calles de Victoria, IX Región, donde vivía con sus padres y cuatro retoños. Hacía un tiempo había perdido a su marido y como era joven -40 años- y nada de fea, sus propios hijos le recomendaron rehacer su vida. Ella no desechaba la idea, pero tampoco daba el paso decisivo. Hasta que ese día, mientras esperaba en el taller, llegó el diario a sus manos y entre curiosa e ilusionada, anotó la casilla para responder a "Rufino", dibujante de 44 años, 1.69, delgado y solo. Así le mandó a Alfonso una larga carta, cargada a la pasión, donde establecía que no quería un hombre perfecto, sino comprensivo, bello de adentro. La respuesta tardó en llegar, porque a esa altura eran más de 20 las misivas recibidas por el artista autodidacta de La Ligua.
Alameda con san Antonio"Dejé su carta aparte porque escribía muy hermoso. Había seleccionado algunas para agradecerlas, pero ésta me llamó la atención", recuerda él.Al final, contestó para agradecer la buena acogida y para salir de dudas, y así pasó un mes hasta que se pusieron de acordeón para juntarse en Alameda con San Antonio. La hora establecida eran las 11 y para que Eli lo reconociera se suponía que él iría vestido con zapatos negros y una chaqueta determinada. Pero los nervios le jugaron una mala pasada y en vez de ese color se chantó traje y tatos distintos, con lo que estuvo parado al lado de ella sin que le dieran bola, hasta que le mostró la foto que le había enviado en una carta. De inmediato sintieron un chispazo y comenzaron a charlar. "Me invitó a almorzar, pero yo preferí pedirle que fuéramos a La Ligua. Quería conocer la casa, así que le propuse comprar algo y yo cocinaría, porque él vivía con una tía viejita. Tomamos el bus y nos vinimos. Cuando me iba, me dio cuatro días de plazo para decidir si quería vivir con él. Al otro día le telefoneé que venía a La Ligua...", cuenta Eli. De esta manera se mudó con camas y petacas a la V Región, donde estudió asistencia veterinaria e instaló un consulta, a la cual llegan los vecinos con mascotas a cualquiera hora, porque tiene una mano y un cariño por los animales que según Alfonso la reflejan de cuerpo entero. "Es una mujer fantástica", asegura. De momento los agobia que él esté cesantini. En la pequeña ciudad las oportunidades son escasas, en particular para un dibujante. Allí asoma la eterna sonrisa de Elizabeth y el mundo se le arregla. "Ella ha sido todo para mí; es alegre, nunca está enojada", dice. El 28 de julio pasado por fin lograron formalizar su unión ante el Civil, en una comida que reunió a sus hijos, los tres mayores carabineros, y a Macarena, el "conchito", de 18 años. "Todavía nos queda cumplir un sueño que es casarnos por la Iglesia, pero ya se podrá", dicen con sus rostros llenos de amor, al cabo de 10 años de haberse escrito.
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