Socorristas argentinos encontraron ayer en las laderas de un cerro La Quebrada de la Cordillera de los Andes los cuerpos sin vida de los dos tripulantes de la avioneta chilena que se estrelló la tarde el domingo en la zona.
La avioneta Piper PA-28, matrícula CC-PMG, había partido por la mañana del domingo desde el aeropuerto de la provincia de Mendoza rumbo a Viña del Mar, tripulada por el empresario Alejandro Elberg y el médico nefrólogo y profesor universitario Roberto García, cuando se perdió todo contacto con el aparato.
Las patrullas llegaron al lugar por tierra tras vencer grandes dificultades.
La aeronave fue detectada gracias a GPS horas después del accidente, pero la gran acumulación de hielo y nieve en el paraje sumada a los fuertes vientos que azotaban la zona impidieron a los helicópteros de la Fuerza Aérea Argentina y de la Gendarmería Nacional descender en el lugar.
Los socorristas ya habían advertido sobre las pocas posibilidades de hallar con vida a los dos hombres, luego de dos días a la intemperie, en el riguroso clima de alta montaña.
Tanto Elberg como García eran pilotos profesionales. El primero era el propietario de la aeronave, la cual pilotaba al momento de la tragedia. García contaba con más horas de vuelo que su compañero, ya que tenía dos décadas de experiencia.