PEKIN, 3 (EFE).- Pan A'xiang es uno de los hombres de negocios más admirados de la provincia oriental de Zhejiang -la más fértil, culta y próspera de China-, ya que pese a ser analfabeto ha erigido una de las empresas más rentables de la zona.
Este campesino reconvertido en empresario, de 54 años, sólo conoce unos cuantos caracteres chinos -se necesitan un mínimo de 3.000 para entenderse en mandarín- y no sabe ni leer ni escribir, pero su compañía superó unas ventas de 120 millones de dólares el pasado año.
En julio del 2001, cuando Pekín fue elegida para organizar los Juegos Olímpicos del 2008, Pan divisó un brillante porvenir para el sector de los materiales de construcción, por lo que se unió a una empresa belga y desarrolló una nueva generación de barras de aluminio, que han tenido una magnífica acogida en el mercado.
A principios de los años 90, Pan era el propietario de una modesta planta de procesamiento de basuras y en la actualidad el Grupo Zhenxing A'xiang cuenta con modernos edificios de oficinas, varias naves industriales y una sucursal en Estados Unidos.