Treinta y seis horas arriba de un avión deberán aguantar el ministro de Agricultura, Jaime Campos, y la comitiva de empresarios agrícolas que lo acompaña en su viaje a Malasia, donde intentarán introducir frutas, vinos y productos lácteos chilenos para después saltar a Vietnam.
La delegación, que viaja con así un tremendo plumón, para dibujarse lo que se les borre en el largo y exótico periplo, está integrada por caperuzos como Andrés Santa Cruz, de la Sociedad Nacional de Agricultura; el Lucho Schmidtt, de la Federación de Productores Frutícolas; Miguel Canala, onda Asociación de Exportadores, y Cristian Zegeres, caporal de Colún, entre otros próceres.
El secre de Estado dijo que el pique está inserto en el Plan de Fomento y Diversificación de Exportaciones con estos países a los cuales Chilito hoy exporta un poco más de dos pares de millones de dólares, no mucho si se considera que por allá existe un mercado más grande que una colonia de hormigas.
Campos agregó que en esta oportunidad, además de reuniones con las autoridades de ambos países y rondas de negocios entre empresarios, se firmará con Vietnam flor de acuerdo fitosanitario que permitirá el ingreso de productos vegetales criollos a ese país, accediendo con ello a un 70 millones de potenciales consumidores.
La delegación intentará vender la pomada de que acato producimos las mejores papas, peritas, manzanas, uvas, ciruelas, tabaco, madera y vinachos, además de mantequilla, leche y quesos para chuparse los tegobis.