Decididos a darles un parelé a los robos de autos que se han registrado durante los últimos meses, los caperuzos de la Superintendencia de Valores y Seguros dieron ayer instrucciones claritas para que todos los miembros del mercado asegurador manden de vuelta al Registro Nacional de Vehículos Motorizados las patentes de los cacharros chocados que se vendan durante los remates públicos, lo que equivale a chantar la subasta de vehículos chatarra.
El superintendente Alvaro Clarke explicó que la movida pretende frenar la acción de los malacatosos que se dedican al choreo de los autos, los que actúan generalmente en los remates, no para comprarse un tocomocho, sino que una patente y un papel que les permitan "blanquear" los documentos de tocos choreados.
Después de pagar la plata y quedarse con los documentos, los malandras "encargan" un carro con características parecidas al del que se compraron en el remate, con lo que se produce un robo por encargo. Total, luego dicen que lo repararon.
Sobre la misma, los caperuzos de la SVS decidieron establecer un plazo máximo de 60 días desde que se produce el pago de la indemnización por la pérdida total del vehículo, con la idea de que las aseguradoras aprovechen el tiempo para regularizar la situación de esos autos y los inscriban a nombre del comprador o la compañía.
Agregó que según el artículo 34 de la Ley de Tránsito se debe inscribir el abandono, destrucción o el desarme total o parcial de todos los autos y que para eso sus dueños deben apersonarse en el Registro Nacional de Vehículos Motorizados, donde tienen que informar la pérdida.