Una tierna pingüinita de 17 años, alumna de una escuela de la localidad de Carelmapu, en la Décima Región, denunció que dos de sus compañeros, envalentonados por el trago y afiebrados por su belleza litoraleña, la violaron en un estadio de la localidad.
Según la perjudicada, los hechos ocurrieron cuando transitaba por el vecindario de su colegio. De improviso observó que a poca distancia se encontraban tumbados en la arena y disfrutando del copete sus compañeros J. Llafquén, de 19 años y M. Antecao, de 18. Los cabros se veían alegres y dicharacheros, porque hace rato que ya estaban sobre la pelota.
Olvidando los sanos consejos de su madre en cuanto a que no hay que chacharear, pololear, ni tirar con los curados, la cabrita inocentemente se sumó al grupo.
ˇTrágica decisión! ˇInfortunado mal pasoˇ
Cuando la desventurada doncella cayó en cuenta que sus amigos escondían aviesas intensiones, ya era demasiado tarde. Fue arrastrada cual mula taimada hasta el estadio, donde los infames la violaron.
Sus lesiones fueron constatadas en el Hospital San Carlos de Maullín, y los semilla de sicópatas detenidos por la policía.