Una mezcla de cosquillas en la guatita y urgimiento dijo sentir Milovan Mirosevic, el joven volante cruzado que a sus 22 peras, casi recién cumplidas, espera dar la primera vuelta olímpica con la Cato, "algo que pondría muy feliz a nuestra gente, ya que no está muy acostumbrada a estos triunfos".
Las sensaciones para el "Milo" son caleta a la vez. Y es que, según se dice, el volante podría jugar hoy el último partido por el club que lo vio nacer, ya que las grúas del Feyernoord holandés hace rato que están tras él e, incluso, ya habría una suerte de charla adelantada con la dirigencia pirula.
"De eso la verdad que no cacho mucho. Prefiero que si hay algo se lo pregunten a Andrés Tupper (presi ejecutivo de la UC), porque yo estoy sólo metido en el partido de mañana (hoy)", aclaró Mirosevic.
Por último, el armador cruzado se mostró confiado en la obtención de la octava estrella cuicona, ya que "en nuestra casa y con toda la gente que nos alentará, no podemos fallar".