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| 30 de Junio de 2002 | |||
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Profesionales de Integra siguen atendiendo al gratín a papurris angustiados Recetas para criar sin llenarse de canas
Temas complejos como abuso sexual y la depresión se mezclan con algunos que, siendo más comunes, no dejan de ser importantes a la hora de educar un hijo. Es así como se entremezclan consejos prácticos para enfrentar posibles abusos sexuales con pautas a seguir en caso de que a un niño o niña le sobrevenga una pataleta. Junto a las recomendaciones, las tías y expertos de Integra tienen a disposición de la barra los cuernófonos gratuitos 800-800-006, 800-220-044 y 800-200-818, para despejar cualquier duda.
Enséñele a protegerse de "tíos" cochinonesMás vale prevenir que curar, afirma un viejo y sabio refrán. Apechugando con esta idea, las chiquillas de Integra decidieron dar a conocer una serie de papitas para evitar que los peques y lolas caigan en la malditas y tentadoras redes de depravados que pasan por cariñosos, caballeros y hasta los más simpaticones del mundo.Las especialistas señalan que no es fácil enfrentar situaciones de abuso sexual y que esto lleva, la más de las veces, a los papurris a negar esos ataques, intentando autoconvencerse que los relatos escuchados son producto de la fantasía infantil. Lo que hay que hacer en realidad es poner atención y escuchar todo lo que más pueda narrar el niño o la niña, pues, de lo contrario, los afectados sufren un mayor daño y se sienten ene veces más desprotegidos, facilitando la pervertida intervención de los "tíos" abusadores. Creer que el abuso no es algo que pasa todos los días ni tampoco dentro de la familia y que los degenerados sólo son enfermos o desconocidos, son puras películas que lo único que logran es esconder una realidad dolorosa y traumática. La primera pauta que deben seguir los papurris y mamurris es preparar a los cabros chicos y adolescentes, dándoles a conocer medidas de autoprotección que les brinden seguridad y confianza para enfrentar situaciones de riesgo. Hay que enseñar sin generar miedo, porque el propósito no es que el niño o la niña viva con temor, sino con seguridad. Las chiquillas de Integra aconsejan reforzar aspectos como que el cuerpo sólo le pertenece a cada uno y que se tiene toda la libertad del mundo para rechazar a cualquier persona que intente tocarlos o acariciarlos. Consejos para tomar en cuenta: También sufren de depresiónAunque usted no lo crea, los peques también pueden sufrir de depresión, entendida ésta como un trastorno y no como un simple bajoneo.Un niño deprimido manifiesta un conjunto de síntomas que por su cantidad, intensidad y duración incide en su desarrollo normal. Poner atención a esos síntomas es súper importante. Las consecuencias de una depre no tratada a tiempo pueden ser muy graves y van desde comportamientos autodestructivos hasta el extremo de una eventual conducta suicida. Sin embargo, detectar una depresión infantil no es fácil. Primero, porque la forma en que ésta se manifiesta depende de la etapa de desarrollo del menor. Un niño pequeño, por ejemplo, no podrá expresar en palabras qué es lo que le quita el sueño. Lo más probable es que exprese su insatisfacción y estado de ánimo por medio de conductas hiperactivas o de retraimiento. Por el contrario, uno más grande lo podrá hacer a través de sus expresiones al punto de entregar pistas más claras del proceso que está viviendo. Es por eso que papurris y profesores deben estar alertas para detectar a tiempo situaciones de ese tipo. La presencia de estados de ánimo caracterizados por la tristeza, retraimiento o irritabilidad, presentan al menos tres síntomas: Falta de apetito, de energía o pérdida de peso. A ellos se pueden agregar un aumento de la masa corporal, hiperactividad o retraimiento, acompañado de la pérdida de interés por actividades usuales y una tendencia constante a descalificarse (soy tonto, no sirvo). Si estos síntomas duran por al menos dos semanas, se puede estar en presencia de una depre. Ante un cuadro semejante, especialistas de Fonoinfancia recomiendan llevar al peque donde un especialista para que éste haga un diagnóstico adecuado y trate el achaque como es debido.
El cuco no está bajo su cama...La aparición de miedos es frecuente entre los 4 y 6 años, debido a que el niño se encuentra en una etapa de exploración y reconocimiento de lo que para los adultos resulta familiar.El temor a la oscuridad, que los tontos grandes suelen enfrentar inadecuadamente con descalificaciones del tipo miedoso, manipulador o cobarde, es el más frecuente. Para enfrentarlo, los papurris suelen dejar un "espanta cuco" en la pieza del pitufo o simplemente optan por llevárselo a la cama matrimonial. "Eso, más que restituir la confianza perdida, debilita la autoestima y le confirman que hay algo a qué temer", señalan los especialistas. Existen factores que favorecen la aparición del miedo a la oscuridad, por ejemplo, habituarlos a dormir con la luz encendida o exponerlos a contenidos de extrema violencia a través de la televisión. Si el niño o niña sufre miedo a la oscuridad: Ese aprendizaje precisa de paciencia y mucho cariño por parte del adulto. Si bien el proceso puede iniciarse alrededor de los 2 años, lo que no implica que todos los niños deban hacerlo a esa edad -dependerá de la madurez neurofisiológica y emocional del menor-, aquellos que son más regalones e inmaduros lo harán más tarde, sin que ello sea anormal. "Es esperable que a los 2 años el niño aprenda el control diurno, mientras que el control nocturno debiera alcanzarse alrededor de los 4 ó 5", precisaron los especialistas. Consejos para el entrenamiento: |
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