Caporales de 14 federaciones de la Confederación de Trabajadores de la Salud, Confenats, ratificaron ayer bajar los brazos al unísono el próximo 4 de julio, tras recetarse una chantada nacional por el escaso eco que han tenido sus demandas entre las autoridades, según se quejó el mandamás Jorge Araya.
Señaló que el paro deriva de la situación crítica, casi en estado de coma, en que se encontraría la carrera funcionaria en el gremio que reúne a cerca de 33 mil laburantes en todo el terruño.
El dirigente piteó que el Gobierno tiene por las cuerdas a 4 mil plazas de trabajadores que deben jubilar y no serían reemplazados, a pesar que el desempleo sigue empinado. Agregó que surgirían más cargos por hora y no por las cifras necesarias de ocupación en los hospitales.
Por otro lado, peló que el Ejecutivo se niega al compromiso de elevar los sueldos promedio de 140 lucas, que saca a duras penas un tercio del personal de la salud, "que está bajo la línea de la pobreza", rumió.