28 de Junio de 2002
ESPECTACULAR
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ESPECTACULAR
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El Conrad Resort & Casino presenta grandes shows
Artistas y amigos aplauden al Pitico
Lucho Gatica: Unico, grande y nuestro
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Romántico intérprete recibió en Uruguay homenaje que Chile aún le debe
Lucho Gatica: Unico, grande y nuestro

(Foto: Ariel Morales)
Lucho Gatica recibió una Medalla de Plata a nombre del Senado de la República, de manos de Andrés Zaldívar.

(Foto: Ariel Morales)

El director general del Hotel Conrad, Edgar Feredjían, le entregó al "rey del bolero" un presente en señal de respeto y admiración.

(Foto: Ariel Morales)

Roberto Canessa, sobreviviente de la tragedia de Los Andes, también es amigo del artista romántico y es por eso que se dejó caer en el tributo, en compañía de su familia.

(Foto: Ariel Morales.)

Lucho Gatica camina por el lobby del lujoso Hotel Conrad Resort & Casino, de Punta del Este, Uruguay, y una pequeña niña argentina, de no más de ocho años, le pide un autógrafo. El artista, gentilmente, detiene su andar y se dirige a una mesa. Extrae un lápiz de tinta especial y con grandes letras estampa un saludo con el nombre, la fecha y el lugar. Mientras escribe, dos maduras y empingorotadas damas de cabellera rubia y recargadas de joyas, miran la escena algo ruborizadas. Hasta que las veteranas no aguantan más ser espectadoras pasivas e intervienen en la escena con un efusivo abrazo y un beso para el hombre de 73 años, que fue coronado en la década de 1950 como "el rey del bolero" y que por su renovador estilo interpretativo se mantiene vigente hasta hoy.

En los cincuenta años de vida artística, el "Pitico", como es conocido en nuestro medio, debe haber vivido cientos, quizás miles, de situaciones similares. Pese al tiempo y la reconocida fama internacional, sigue recibiendo el cariño del público y, respetuosamente, como prueba de su calidez y humanidad, accede a compartir con sus fans, indistintamente a la edad y la procedencia.

El día del show

Gatica está nervioso. Y se le nota. Saluda a amigos chilenos -el senador Andrés Zaldivar, César Antonio Santis y diversos empresarios chilenos- que han llegado especialmente al cototudo balneario charrúa a ver el homenaje internacional que se realizará en pocos horas. No pude esconder sus ganas. Pese a la trayectoria, el soberano indiscutido de la música romántica aún -según confiesa- siente el cosquilleo en el estómago antes de subir al escenario.

Faltan horas para que Lucho enfrente al público y todo es expectación en el centro turístico. La cita es a las 22 horas y por recomendación de los organizadores, la idea es llegar veinte minutos antes. El salón escogido para el espectáculo, ubicado en uno de los costados del hotel, se llama Showroom Copacabana y en él han desfilado los más grandes artistas iberoamericanos (ver nota aparte).

A la hora pactada, el público -compuesto por invitados chilenos, turistas brasileños y fanáticos locales- espera el momento preciso. La sala, construida especialmente para eventos artísticos, cuenta con una privilegiada acústica y una distribución tipo teatro griego, que permite ver desde cualquier punto.

A las 22 horas con 20 minutos hora local (23.30 hora chilena) sale a escena Gatica, vestido con impecable esmoking negro. No se permite palabras y se lanza con un clásico, "Bésame mucho". Sin pausa, sus músicos le dan la entrada para el segundo tema, "Tu me acostumbraste", y Gatica logra una perfecta comunicación con la gente.

Aplausos y más aplausos. Gatica señala que la siguiente canción le permitió ser profeta en su tierra y presenta "Contigo en la distancia". La seguidilla de éxitos no se detiene y el respetable atina a corear tímidamente y golpear las palmas con fuerza, tras la última estrofa. Lucho pide más y más voces y sus fanáticos interpretan "Sabor a mi" e "Historia de un amor".

El primer quiebre de la romántica velada lo otorga el instante en que sus cuatro músicos abandonan el lugar y Lucho toma la guitarra, rememorando -advierte- su corta incursión en el folclor. Del bolsillo de su elegante traje saca una carta, escrita por puño y letra del cantautor argentino Atahualpa Yupanqui. Y lee la misiva, fechada en París con destino a México, una de los países que ha recibido a Gatica por muchos años. El texto señala que la capital francesa es fea e impersonal; que echa de menos el canto de los riachuelos de su natal Argentina y que se siente mucho más cerca del camposanto que del bautismo. Lucho sonríe y para comprobar que también en su repertorio está la música propiamente chilena, guitarra en ristre, interpreta "Yo vendo unos ojos negros".

Homenaje al Manzana

De vuelta al romanticismo del bolero, continúa su entrega con "Reloj", "La barca", "Delirio" y "Nosotros". En su carrera, uno de los personajes importantes ha sido Armando Manzanero, a quien cariñosamente Gatica llama "El Manzana" y quien fue pianista de las primeras giras de Gatica por Estados Unidos. Aún más: el intérprete rancagüino fue el primero en grabar un tema del pequeño autor mexicano -posteriormente lo han hecho grandes valores, como Luis Miguel, Ricardo Montaner y Franco de Vitta, entre muchos otros-. Para graficar el respeto por su colega cuate, Gatica se la juega con otro clásico, "Esta tarde vi llover", ad hoc al tiempo en Punta del Este que se presenta frío y con chubascos intermitentes.

Tras una hora y diez minutos de ininterrumpido show, Lucho Gatica agradece a su banda -integrada por Fernando Merlino, piano; Nema Antúnez, bajo; Carlos González, percusión y Eribelton Silva, batería- y se despide ante la ovación de más de quinientas personas y el saludo de una anónima fan que rompe la formalidad y exclama a viva voz "ˇgrande, Lucho!", logrando una sonrisa cómplice en el talentosísimo artista.


 
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