Pedro Fernández sigue, como dijo a La Cuarta, con el "estómago revuelto" cada vez que se acuerda de la eliminación de la selección mexicana del Mundial. Soñaba con verla en la final "porque estábamos para ganarle a cualquiera". Incluso aprovechando que anduvo en Japón pituteando, "fui a ver el partido contra Ecuador".
A fin de pasar la pena futbolera, aprovechó el pique para mostrar por esos lejanos lares "una gran parte de los números de mi nuevo disco". Se trata de "De corazón", pomada que el lunes recién pasado salió a la venta en esta larga y angosta faja de tierra y de la que ya suena el tema "La otra", dedicada, como explicó, "a ese amor que uno nunca olvida".
- Pareciera que es autobiográfica, ¿onofre?
- Todos hemos vivido esa experiencia de una u otra manera.
Morir ranchero
Tenía apenas siete años cuando impuso el tema "La de la mochila azul". De ahí en adelante, la carrera del Mariachi de México estuvo siempre marcada por el éxito. "Y costó harto", recalcó. "No fue nada de fácil, con mucho sacrificio", continuó la cháchara con el diario pop. De niño prodigio de la canción ranchera, un tiempo se dedicó al pop, para volver a sus raíces "porque lo ranchero está arraigado en mi corazón".
- Con tanto éxito, ¿qué esperas de un nuevo disco?
- Como siempre lo he dicho, y como debe ser, cada álbum es un intento por mantenerme vigente y un seguimiento de lo que he hecho, de lo que la gente espera de mí. Más que esperar algo específico, busco cumplir con las expectativas del público.
- "Yo no fui" te dejó la vara bien alta...
- Lo sé, pero hay que tener fe en lo nuevo y seguir adelante. Ahí está la gracia.
- ¿Seguir hasta cuándo?
- Por mí, quiero morir cantando rancheras.
- ¿Buscas ser la voz del movimiento ranchero en Latinoamérica y Asia?
- Más que la voz, busco ser un digno representante de la música de mi país. Quiero que nuestro arte sea conocido y querido por todos los territorios posibles no sólo de este continente. Pero eso lleva tiempo.
- ¿Tienes como objetivo Asia?
- No es nada descabellado. Al estar en Japón y ver cómo reaccionaba el público, es bien interesante la idea. Sin embargo, mi prioridad sigue siendo Latinoamérica.
- ¿Y cuándo vienes a Chile?
- A dar un concierto no hay nada seguro, sólo conversaciones. Ojalá todo se concrete rápido, pero eso no depende de mí sino de los empresarios. En plan promocional tal vez en septiembre ande por allá. Me invitaron a un programa del día lunes (¿"Por fin es lunes"?). Aprovecho de mandarle un saludo al fans club "Corazón lejano", que siempre está pendiente de mí.
- ¿Te ha tocado alguna fans medio loquita?
- Siempre hay fans que hacen cartas bien atrevidas, otras insistentes y de todo, pero es parte de la magia que encierra la relación artista fanática.
Padre e hija
Pedro Fernández tiene claro que a "De corazón" lo medirán con la vara que dejó "Yo no fui". "Le tengo harta fe a las nuevas canciones", acotó seguro. "Hay que darles tiempo, permitirles que se den a conocer". Uno de los puntos principales en los que se basa el éxito del cuate es el apego a las formas musicales de su folklore y a la vez la vitalidad para aceptar propuestas nuevas:
- Hemos hecho cosas que años atrás parecían difíciles de realizar. Este es un disco interesante. Hay temas muy rancheros, pero a la vez formas muy parecidas al "Yo no fui" y "Mi forma de sentir".
- Este álbum, ¿marca el debut artístico de tu hija Gema Guadalupe?
- Es primera vez que hago un dúo con uno de mis hijos. Se realizó porque Gogo Muñoz (autor de "Papá de domingo") me entregó una hermosa canción en Viña del Mar la última vez que fui. El tema requería que fuera grabada con un niño y que mejor que una de mis hijas.
- Hablas como papá chocho...
- Sin ser una cantante profesional, Gema hizo un esfuerzo maravilloso.
- ¿Te gustaría que siguiera tus pasos artísticos?
- Nada me gustaría más, porque la música es maravillosa y da la oportunidad de conocer muchos países y personas.
- ¿Y en qué quedó el cine?
- Desafortunadamente no se ha concretado nada, espero que haya algo pronto. Por ahora mi alma y corazón están con la música ranchera.
- La música, ¿te ha quitado algo?
- No hay ningún oficio que no te quite algo, que no te deje cumplir sueños, pero en mi caso el sacrificio bien vale la pena, la recompensa del público, el aplauso, es gratificante. No puedo quejarme de nada: tengo una familia maravillosa y una carrera apasionante.