Don Luciano, el auxiliar de la posta de Isla del Rey, cree que las lechuzas son "de mal agüero". Es uno de los tantos habitantes de las localidades de Valdivia que tienen una visión supersticiosa de las aves rapaces.
Quizás esta sea la única barrera que deberá derribar el Centro de Estudios Agrarios y Ambientales (CEAA), una ONG de Valdivia que pretende disminuir los riesgos de contagio de virus Hanta, fomentando la llegada, reproducción y conservación de las aves rapaces en la X Región.
Se trata de "Restaurando el equilibrio de la vida: las aves rapaces mejoran la salud de la población rural", un programa de pequeños subsidios financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) e implementado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Según Patricia Moller, directora del CEAA, la población de ratones por la zona de Valdivia ha aumentado fuertemente. "El Servicio de Salud hizo una campaña de desratización por envenenamiento, en el sector de Las Animas porque la gente tenía ratones en sus casas, en las escuelas, etc.".
La iniciativa del Centro de Estudios Agrarios y Ambientales reprueba el empleo del veneno para controlar la presencia de ratones. Según el veterinario de la ONG, Andrés Muñoz, "no logra sus objetivos y ha producido la muerte de controladores naturales, como las lechuzas y de otras especies no involucradas en el problema, como quiques, zorros y güiñas". Esto, sin contar la contaminación química que genera en los ambientes rurales.