El sueño de muchos escolares se hizo realidad ayer en Maipú, ya que la tortilla se dio vuelta y 200 profesores tuvieron que sentarse en los pupitres para sudar la gota gorda, en una cabezona prueba que medirá si le pegan o no a la docencia, mientras sus alumnos, muertos de la risa, disfrutaban mirándolos desde fuera.
Junto a otros 800 maestros del país contestaron la prueba experimental de la Asignación de Excelencia Pedagógica en el colegio Alberto Widmer.
Fue una especie de marcha blanca del examen que, el 2004, estará disponible para todos los profes que quieran medir su calidad y, así, acceder a plateada extra que puede llegar a 500 lucas al año.
Mientras una profesora opinaba que el test era dificilón, porque más de una alternativa parecía correcta, un alumno que no quiso identificarse señaló que "es bueno que les hagan pruebas, porque a nosotros siempre nos joden y a ellos nunca nadie los controla".
Al colegio maipucino llegó el ministro (S) a cachar qué onda. Aseguró que los detallitos que los profes le encuentren a la prueba serán arreglados para su versión definitiva.
"Esto es inédito en Chile. Los profesores que están acostumbrados a tomar pruebas hoy están rindiendo pruebas, por lo tanto queremos que ésta sea de la mejor calidad posible", verseó a La Cuarta