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| 15 de Abril de 2002 | |||
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La fondista pop Erika Olivera, reciente capita del Maratón Lider, abrió de par en par las puertas de su casa y su vida a La Cuarta "Yo soy la atleta del pueblo"
Sin duda, estas son cualidades que le calzan perfecto a la regalona pop Erika Alejandra Olivera de la Fuente, nacida el 4 de enero de 1976, quien es atleta de profesión y esposa de su técnico Ricardo Opazo, madre de Erika y Yunaira e hija de Leonor de la Fuente y Ricardo Olivera. Imposible no conocerla a ella ni a sus hazañas, como aquella que logró en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999, donde se sacó los zapatos y con un remate espectacular y emotivo se quedó con la medalla de oro del maratón. La misma distancia que el pasado fin de semana (cuatro años después) se devoró logrando su clasificación a los Panamericanos de Santo Domingo 2003, donde espera repetir el tranco vencedor hacia la meta. Por eso mismo, La Cuarta, la que siempre corre al lado de los mejores, la va acompañar en esta carrera siguiéndole el tranco desde sus inicios, cuando era chancletita y corría en la comuna de Puente Alto. "Empecé a los 11 años a trotar en una escuela de verano en Puente Alto. Ese verano nos invitaron a una corrida comunal y gané. Después comencé a correr por la Liga Atlética de Puente Alto durante varios años. Hasta que llegué a participar en los cross country del Parque O'Higgins. Ahí salía cuarta o quinta, pero nunca ganaba una carrera, porque era súper mala", confiesa sin ningún empacho.
Al principio para mi correr era un hobbie. Mi mamá me acompañaba a todas, pero era muy difícil porque a veces no tenía plata ni pa' la micro, ni siquiera zapatillas. Con decirte que competía con una zapatillas chicle, esas de gimnasia rítmica. En todo caso, yo me sentía re bien, porque era como andar a pata pelá. Según yo, corría súper rápido y así empecé, desde cero. Sin zapatillas y sin plata.
A los 18 decidí dedicarme cien por ciento cuando ya no estaba en el colegio, ya que sabía que lo único que quería era salir de la pobreza y sabía que iba a ser imposible estudiar en la universidad. Así que cuando tuve la oportunidad de decidir, le dije a mi mamá, que iba a probar un año y afortunadamente me fue bien y me quedé. Aparte siempre tuve el apoyo de Ricardo.
¡Meh!.. A él lo conocí a los 13 años, y comenzamos a entrenar a los 15, pero fue en el año 94 cuando nos flechamos. Al comienzo fue difícil, ya que Ricardo tenía su familia y yo era como una hija más y él era como un papá para mi. Y así fue, nuestra relación nació sin pensarlo. Ahora cumplimos siete años y nos llevamos bien.
Bueno, la Erika llegó cuando llevábamos tres años. Fue todo muy bonito, porque yo tenía ene ganas de tener una hija, desde que estuve casada por primera vez a los 16 años. Nosotros con Ricardo empezamos un 31 de diciembre y la Ika nació tres años después el mismo día. La Yuni vino en un momento más difícil. Un momento de fracaso y tristeza, donde queríamos olvidarnos del deporte y decidimos ampliar la familia, porque un hijo te trae alegría al hogar.
Si, gracias a Dios. Tuve la suerte de formar una familia muy linda y encontrar a la persona indicada para estar donde estoy, porque estoy segura que si me hubiese tomado otro entrenador no habría llegado. El mérito de lo que soy se lo debo a Ricardo y a mi mamá, a mis hijas que me han apoyado harto, sobretodo cuando no quería seguir y retirarme.
Me parece muy bueno que la gente salga a correr y que la prensa le tome atención a las carreras. No es por ser sobrada, pero me di cuenta que yo y también Sebastián Keitel, que me alegró su vuelta, somos muy importantes para el deporte.
Si, eso es súper bonito. Yo también siento un cariño muy grande por la gente del pueblo. Yo vivo en un barrio muy pobre (El Salto) porque sé que éste es mi mundo. La gente del pueblo es la que me apoya y yo corro por ellos, ya que soy la atleta pop, como dicen ustedes.
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