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| 15 de Abril de 2002 | |||
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Estudiante se encontró sin querer en medio de ajuste de cuentas en Quinta Normal: Grave Pato malo usó a niña de 13 años como escudo para atajar balas de su rivales
La menor Ingrid Araceli Oñate Mora, alumna de octavo básico en la escuela "Diego Portales" de Quinta Normal, recibió un balazo en el tórax que, luego de atravesarle el riñón y el colon, se le alojó en una de sus vértebras. La mocosita fue internada de urgencia en el Hospital Félix Bulnes donde ayer fue sometida a una delicada intervención quirúrgica para restablecer sus signos vitales y evitar que la lesión la deje inválida. El bellaco que utilizó a la niña para esquivar las balas de sus rivales, Francisco Ugalde, de 16 años, alias "Pancho Pistolas", recibió un impacto en el hombro durante el incidente y fue trasladado hasta el mismo centro asistencial, donde permanece en calidad de detenido.
Salió a comprar el panAyer, en el hogar de la menor, situado en calle Doctor José Tobías 2378 de la villa Lo Franco, en Quinta Normal, reinaban el dolor y la consternación.El padre de la víctima, el técnico mecánico Juan Oñate, dijo a La Cuarta que la tarde del sábado transcurrió en completa calma en la casa, hasta que cerca de las 19.30 horas la abuelita que ha criado a la niña, Iris Garrido Figueroa, le pidió que fuera a comprar pan para tomar once. La niña estaba haciendo sus tareas en el dormitorio y, tras ponerse una polera sobre el piyama, tomó su chancha y la bolsa del pan y pedaleó hacia el almacén, situado en la calle María Quindos, a menos de una cuadra de su hogar. Lamentablemente, a esa misma hora, y en el mismo sector, se estaba gestando una tragedia cuyo primer capítulo se había iniciado el viernes, cuando Ugalde, un vagoneta que vive en una población vecina, se había trenzado en un duelo a cuchillo con Juan Curimilla, alias "Indio Juan", un malandra que es miembro distinguido de una familia de delincuentes de Carrascal. La pelea terminó con la fuga de este último bellaco, quien se retiró del campo de batalla con varios cortes en el cuerpo y jurando vengarse.
Venganza de hampónA las 19.25 horas del sábado, el "Pancho Pistolas" caminaba por calle Mariana Román, cuando los ocupantes de un automóvil Citrôen azul, presumiblemente integrantes de la pandilla de los Curimilla, comenzaron a dispararle como si estuvieran cazando patos de lata en una feria.El "Pancho" arrancó hacia María Quindos, justo cuando Ingrid y un grupo de amigas de su edad conversaban alrededor de sus bicicletas. "Al ver que sus enemigos le pisaban los talones y no dejaban de dispararle, el delincuente tomó a mi hija y alzándola la utilizó como escudo humano para evitar que sus rivales lo mataran", relató el padre de la menor. Si esa fue su intención se equivocó, porque los pistoleros estaban decididos a liquidarlo de todas maneras y siguieron jalando de los gatillos sin misericordia, hasta que lograron derribarlo a costa del sacrificio de la niña. Cuando las amigas de Ingrid llegaron llorando hasta su casa para decirle que a su hija la habían baleado, Juan Oñate e Iris Garrido no podían creer lo que escuchaban. Toda la familia corrió hasta el lugar del baleo, donde encontraron a la niña de bruces sobre el pavimento, gritando de dolor y tratando de contener con sus manitas la sangre que se escurría de la herida. El "Pancho" se había hecho humo. Herido, trató de llegar a su casa, pero a pocas cuadras perdió el conocimiento. Se depertó con un carabinero en la cabecera de su camilla, en la posta de urgencia del Félix Bulnes. A su lado, estaba Ingrid recibiendo plasma. Ayer la policía realizó varios operativos en el sector en busca de los pistoleros, quienes ya estarían identificados.
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