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| 14 de Abril de 2002 | |||
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Bellacos lo acribillaron a balazos mientras paseaba en jeep, pasada la medianoche Olor a guerra tiene ejecución a tiros de un conductor en la San Gregorio
En ese lugar, minutos después de la medianoche del sábado, fue ejecutado a tiros un joven de 27 años, cuyo nombre mantenemos en reserva para no entorpecer las diligencias. El hecho, según fuentes de la policía, ocurrió cuando el conductor de un jeep japonés llegó hasta la intersección antes mencionada y, al parecer detuvo su vehículo, circunstancia que fue aprovechada por él o los homicidas para vaciar sobre el 4X4 todo el cargador de una pistola automática calibre 9 milímetros. Cinco de los impactos se incrustaron en el costado izquierdo de la corrocería y al menos dos alcanzaron al conductor, quien posteriormente falleció cuando recibía atención de urgencia en el hospital Padre Hurtado. "Los asesinos no se llevaron ni una chaucha. La víctima tenía todos sus documentos y cuando los investigadores llegaron al lugar el motor del jeep aún estaba en marcha. Al parecer no fue un asalto ni el robo frustrado del vehículo. Al tipo se lo pitearon por otras razones, venganza, deudas, mujeres o drogas", dijo a La Cuarta, la inquisitiva, un empleado público que ayer recababa información entre los hocicones del barrio. No hubo testigos del ataque. Los polis empadronaron el sector, pero todos los consultados se declararon miopes o sordomudos. La víctima tenían su domicilio en La Pintana, donde no abundan los pobladores que son propietarios de un todoterreno último modelo con sus asientos forrados en cuero de chancho y provisto de un equipo de radio digno de una discoteca del barrio alto. El hombre no tenía antecedentes policiales, no iba armado y vestía deportivamente con prendas finamente hiladas por la araña de los rincones y zapatos acharolados, de piel de lagartija. Los polis están cachudos con el homicidio, por sus características, una virtual ejecución, y por el barrio, y temen que se trate de un ajuste de cuentas. En los últimos días, incluso algunos chamanes de La Moneda, han dicho que temen que tras los dos últimos decomisos de marihuana -tres toneladas en total- se produzca una escasez en el mercado del vicio y esto degenere en una guerra entre pandillas por la posesión de las pocas hilachas de macoña que aún queda en poder de los narcos. Según la Dirección de Seguridad Pública de Informaciones, Disip, el consumo de marihuana en las poblaciones de Santiago es de 12 toneladas anuales como promedio, por lo cual la droga incautada recientemente habría servido para abastecer el mercado ilegal durante dos meses.
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