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Le quitaron el ascenso
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Hasta La Cuarta llegó Germán Alarcón Sepúlveda para denunciar una situación que afecta a su esposa, Silvia Tabilo Valencia, funcionaria en retiro del Ejército. Él dijo:
- El 30 de marzo de 1995 la ascendieron de sargento 1º a suboficial, y seis meses después se fue de la institución, afectada por un síndrome de ansiedad depresiva que le provocaron las permanentes insinuaciones de un jefe.
- ¿Le echaba las jinetas encima?
- La molestaba bastante con diferentes leseras. El problema es que el desahucio se lo dieron con el sueldo del grado anterior, siendo que alcanzó a cobrar seis meses como suboficial. Hay una diferencia de 10 millones de pesos.
- Uuuuh... ¿Y qué hicieron?
- Fuimos a la Contraloría, que rechazó el reclamo porque el Ejército, en marzo del '96, había dejado sin efecto el ascenso. Si no es por el abogado Nelson Caucoto, que se consiguió el documento secreto, jamás habríamos sabido.
- ¿Y el Ejército puede hacer eso, o sea arrugar con la promoción?
- No, pues. Mandé una carta al Presidente de la República, que ordenó a la Subsecretaría de Guerra que regularice la situación de mi esposa, pero no pasa nada. La verdad es que ya estoy cansado de golpear puertas, nadie me da una solución.
- ¿Y cómo se encuentra su señora?
- Aún en tratamiento. Ya van más ocho años de este asunto y pienso que el Ministerio de Defensa debería aclararlo de una vez por todas... Mi fono es el 420-90-16, y espero obtener una respuesta satisfactoria y definitiva. Hasta luego.
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La Inspección no salva
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- ¿La Cuarta, la que nos defiende de la Inspección del Trabajo?
- ¿Meh, y los chapulines de doña María Ester Feres?
- No salvan a nadie. Soy Bernardo Hernández Muñoz, 37 años, y me dicen que no pueden asesorarme, porque hay que estar trabajando, y que mejor me busque un abogado. Linda la cuestión. ¿Y para qué sirven, entonces?
- ¿Se creerán gomeros?
- No sé, pero el atado es que el 25 de noviembre pasado me despidieron de Conduplas, una fábrica de conductores eléctricos de Estación Central, y el patrón quedó de pagarme cinco cuotas de 344.000 pesos cada una.
- ¿Y qué pasó?
- Me canceló una sola, la de diciembre, y después chao, que me olvide porque va a declararse en quiebra. Estoy atrasado con los dividendos, tengo un préstamo en cobranza judicial y recibo un subsidio de cesantía de 17 mil pesos, calcule. Después se enojan si uno quiere un cambio. Por siaca, mi número es el 779-69-45. Chaíto.
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Energúmeno al volante
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- ¡Aló, señor! Deseo denunciar a un brutus.
- ¿Quién parla? ¿Julio César?
- No, Jorge Gómez, y le cuento de inmediato. El miércoles 23 de marzo, como a las seis y media de la mañana, iba con mi señora por Camino a Melipilla hacia Santiago, cuando veo un bus de la Flota Talagante que me pedía la pasada en forma insistente.
- Le apuesto que con la prepo.
- Oiga, el irresponsable me adelantó por fuera y me chocó el tapabarros delantero derecho cuando yo iba a 70 kilómetros por hora. Casi me tiró contra unos árboles, donde de seguro que nos habríamos matado.
- Chuuuu...
- Lo alcancé en el cruce de Maipú, pero mi señora se dio cuenta de que el energúmeno se estaba parando con un cuchillo de este porte, así que preferí denunciarlo a los carabineros. Se dio cuenta y en el camino de Lo Espejo se arrancó y dejó botado el recorrido. Es el chofer de la máquina 272, patente SG-6036. Le juro que se trata de un peligro público.
- Le apuesto que la empresa le chantará la moto, ya que su prestigio está en juego.
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