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| 06 de Abril de 2002 | |||
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Don Ricky le ofreció disculpas por Chile Juez de Provi arrugó con el odioso canazo a vecina
El caso, que por donde se mire tiene claros ribetes de condoro judicial y alcaldicio, terminó ayer luego de que los impulsores de tan insólita medida se desistieran del castigo debido a la fuerte presión de los medios de comunicación, parlamentarios e incluso del propio don Ricky, quien reflexionó que si esto sucedía en Chile era "porque nuestra sociedad no marcha bien". "Que una persona pase algunas noches detenida por no regar el jardín es un signo de que no estamos haciendo las cosas bien. El país le debe una explicación a esta dueña de casa", dijo el presi. El episodio que llevó a Gloria Cisternas a dormir dos noches en el Centro de Orientación Femenina (COF) comenzó el martes pasado cuando supo que el tribunal había ordenado su arresto por negarse a pagar una multa de 42 lucas, impuesta por la muni de Providencia. Aunque el alcalde Labbé en principio defendió la medida, ayer ni siquiera emitió una palabra para contrarrestar las opiniones de diversos abogados que declararon que la pena de privación de libertad por no cancelar una multa era totalmente inconstitucional. Gloria, por su litro, se sintió feliz con el término del calvario, pero admitió tener sentimientos encontrados, ya que aún existe la reglamentación que faculta a los jueces a meter presas a las personas "por semejantes ridiculeces". "Estoy bien, pero preocupada. Necesito tener la seguridad que esto no le va a pasar a otras personas", dijo la mujer, quien estaba dispuesta a cumplir toda su pena de siete días de cárcel antes de encontrarle la razón al alcalde y aceptar pagar plata que no le correspondía. También metió cuchara el diputado DC Jorge Burgos, quien indicó que todo el escándalo fue exclusivamente provocado por el descriterio de Labbé y el juez, los que desde un principio tenían la potestad para dejar de lado la orden de detención, evitando con ello que la mujer pasara una de sus más horribles experiencias al pernoctar dos noches consecutivas en la cárcel, como vulgar delincuente.
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