Pese a que el "Totó" -el chimpancé más gracioso del Zoológico del Parque Metropolitano- pasó gran parte de su vida echándose a la guata cuanta mugre le lanzaran los niños, los veterinarios encontraron que su salud está fortacha, no obstante tuvieron que ponerle una tonelada de gutaperche en los chocleros.
Para impedir que al monito le dieran los turulatos al ver los delantales verdes, los médicos le inyectaron un potente somnífero y trasladaron hasta la clínica, donde le hicieron un completa revisión técnica de los cien mil kilómetros.
Primero le tomaron una muestra de sangre para determinar su perfil bioquímico y le examinaron luego desde los pies a la cabeza, pasando por su "regalón", que es del porte de un maní.
El director (s) del Zoológico, Gonzalo González, además de confirmar que el "Totó", a sus 23 años, está más saludable que nunca, recomendó no tratar a los animales como payasos y mucho menos ver al zoológico como un circo. "La idea es que quienes vengan se entretengan y aprendan", verseó.