Ex gurúes del Centro de Estudios Tibetanos, CET, alabaron anteriores rogativas y encendidas de incienso, porque habrían repercutido en que el Octavo Juzgado del Crimen de Viña del Mar los dejara libres de polvo y paja en las denuncias de secuestro, presunta trata de blancas y malabares califas con bellas lolas.
La ex directiva aplaudió el cierre del sumario y se cachiporreó diciendo que fueron falsos los piteos, lanzados en el año 2000 por el ahora senador y ex diputado Alberto Espina. Este acusó que el centro de artes marciales escondía a una secta anticristiana que se tiraba a los panqueques.
En junio de ese calendario se interpuso una querella por la desaparición y hallazgo dos días después en España, de la hija de María Pura Mutis, quien afirmó que a las jóvenes les lavaban el cerebro en el Centro de Estudios Tibetanos.
Pero el 6 de este mes el juzgado viñamarino puntualizó que faltaron pruebas para calificarlos de secta inmoral y anticristiana, mientras muchos de los acusadores mantienen sus sospechas de que hubo gato encerrado, sobre todo en el citado aprovechamiento sexual de inocentes muchachas.
Ayer, los ex mandamases subrayaron haber sido objeto de sectarismo, querellas infundadas, mentiras y persecuciones. Juraron de guata que el Centro nunca estuvo metido en cosas oscuras y que "injustamente" su sede fue apedreada y allanada.