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| 07 de Marzo de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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"Palomillas" retornan a los cuadernos de la mano del Hogar de Cristo Nunca es tarde para enderezar el camino, ¿eh?
Los mocosos inquietos, además de terminar la enseñanza básica, aprenden oficios relacionados con peluquería, repostería, modas, jardinería electrónica y estructuras metálicas. Un número importante de estos jóvenes fue expulsado de sus establecimientos educacionales por sacarles los choros del canasto a sus profes, como el caso de Astrid Guerra, de 16 años, que cursa séptimo y octavo básico. Ella participa en el taller de modas, disciplina en la que quiere especializarse. Por esta razón, luego de repetir un curso, se retiró dos años de las canchas estudiantiles de Renca, por mandar a la punta del cerro a su profesora de manera poco académica. Reconoce que era medio pelusona, pero que ahora no, porque ha cambiado harto y quiere ser alguien en la vida, seguir estudiando y sacar una profesión. Edgard Medina lleva dos años en el centro y cuenta que "hubo una temporada en que me juntaba con puros patos malos y aquí me dieron la oportunidad de seguir estudiando". A este lolo de 16 años lo que más le importa es que así tendrá algo en la vida, "porque si Dios quiere y entro a la enseñanza media, voy a estudiar mecánica automotriz, loco", verseó. Tampoco era de los trigos más limpios, tanto así que lo mandaron de vacaciones sin regreso por tirarle una silla a su profe. "Es que me tiraba las patillas y me dolía y me daba rabia"", explicó. Ambos coinciden en que los profes de la Fundación sí que son buena onda, el trato es muy bueno y lo pasan el despipe estudiando. Durante la ceremonia que le dio la bienvenida al temido marzo, los cabros mostraron las dinámicas de grupo que realizan a diario para empezar el día con buenas vibras. Con el mismo entusiasmo, otro grupo de chicuelos se pegó un buen bailotón en el escenario, al ritmo carioca que los acompañó durante todo el santo verano. Al evento fue invitado el as del arpa, Manuel Jiménez, que, en medio de sus interpretaciones musicales, contó a estos niños que él comenzó igual que ellos, con pocos recursos, sin madre y a los cuidados de un padre borrachín. Sin embargo, su talento y ganas de salir adelante le permitieron viajar por muchos lugares del mundo, especialmente Europa, donde, gracias a las becas que recibió, pudo perfeccionar sus conocimientos musicales.
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