|
|
| 06 de Marzo de 2002 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
Experimentado adiestrador recomienda disciplina y, sobre todo, mucho cariño:
"No bastan el agua y la comida..."
Su centro de entrenamiento funciona en un parque particular de La Reina, en donde no sólo enseña a los perritos buenos modales, sino que también "entrena" a los dueños para tratar a sus mascotas. Para Adolfo, el problema no radica en la raza del animal -aunque reconoce que los genes transmiten ciertas características agresivas-, sino que en la educación e información que posea el dueño. Hay ciertos perros, como los rottweilers (que suman unos 13 mil en Chile), el pit bull o el dogo argentino, que si se les enseña, pueden llegar a ser animales en extremo peligrosos, pero también se les puede educar para ser un perro de compañía y juguetón. Esa es su tarea; la de su socio y cuñado, Rodrigo Rodríguez, y la de su esposa, Ana María Cardona, quienes tratan que este tipo de animales obedezcan órdenes y que su comportamiento sea lo más equilibrado posible. Las primeras cosas que Rosas y compañía recomiendan es que los dueños no esperen demasiado para enseñarles normas de comportamiento a sus mascotas. Lo ideal es comenzar un entrenamiento entre los 2 y 3 meses. La educación comienza con la socialización, es decir, que los perros aprendan a interactuar tanto con sus dueños como con los demás. Lo segundo es enseñarle al dueño a ser respetado por su mascota. "Uno debe imponerse por sobre su animal. Nosotros mandamos, o si no, se suben arriba de la cabeza", enfatiza. Añade que los perros que han atacado a las personas lo hacen porque no se les ha dedicado tiempo para educarlos. "No basta con darles agua y comida. La fórmula es el cariño, pero también las normas e imponer límites", subraya.
|
|