A un estricto régimen de puras papillas, igual que las guagüitas, deberá someterse el alcalde de Valparaíso, Hernán Pinto, si es que de verdad desea bajar algunos kilates, luego de ser dado de alta de la Clínica de la Universidad Católica, donde fue operado con el objetivo de corchetearse el estómago.
Si el edil de tres cuerpos sigue al pie de la letra el tratamiento, los galenos estiman que podría bajar 50 kilates en un año. "Mi peso es secreto de Estado", indicó a la salida del centro asistencial.
La operación, que consistió en colocarle al jefazo edilicio un "corchete" en la guata -o baypass, como le llaman los especialistas-, se practicó por razones de salud y no por estética, ya que no está ni ahí con verse como Pedro, el escamoso.
"Siempre que tenía algún problema los médicos llegaban a la conclusión que éste era causado por el sobre peso", expresó.
Pinto, que todavía cree en el Viejito Pascuero, prometió que cuando adelgace regalará toda su ropa a los pobletes, aunque les quede como poncho.