Quizás la moderna escenografía intimidó a las fans o bien las chiquillas crecieron. Cuál sea la razón, lo cierto es que este año -al menos hasta el domingo- no se registraron ataques de histeria en la Quinta Vergara, tan comunes en antiguas ediciones, como cuando vino Luis Miguel a fines de los '80. Según datos entregados por la Cruz Roja de Viña del Mar, en las cinco jornadas no se presentó ningún caso de este tipo. En cambio si hubo atenciones por cefaleas, cólicos, contusiones (por caídas o golpes) y quemaduras por agua caliente (con café). Aunque suene increíble, las amables enfermeras y auxiliares instaladas a un costado del escenario debieron, también, prestar servicio a un compadre que llegó con un tremendo dolor de muelas. Sumando todos estos casos, fueron 75 los pacientes atendidos.
Pese a que sobre el principal escenario criollo se lucieron figuras que remecen las hormonas femeninas, como Cristian Castro y Chayanne, las hijas de Eva pudieron controlar sus nervios. Claro que las miles de admiradoras -lolitas y maduronas- que repletaron el recinto echaron fuera todas sus emociones, cantando cada una de sus canciones y gritando a todo pulmón ¡Cristian!, ¡Cristian!, ¡Chayanne!, ¡Mijito Rico!, ¡Mijito Rico!.
También les regalaron a sus ídolos toda clase de recuerdos, desde ositos, conejos y pingüinos de peluche, hasta flores, corazones y pañuelos. En algunos casos sólo faltó que le lanzaran los churrines.
En cuanto al riesgo para los astros, ellos no estuvieron mayormente expuestos. Además los guardias se mostraron bastante fieros. Los únicos momentos difíciles se generaron cuando se acercaron demasiado al público. Así entre tironeos, las fans hicieron que Cristian Castro perdiera el equilibrio y comprara suelo patrio. "El Pirata" estuvo a punto de vivir lo mismo, pero reaccionó rápido y pudo desprenderse de las manos afectuosas que los aprisionaban.