LA GUINDA DEL POSTRE- Aunque tiene dos aplicaciones, "la guinda del postre" se usa más para referirse a una forma de terminar o rematar de manera destacada algo. A esos detalles, al último toque magistral o artístico con el que se coronan las acciones relevantes, se debe el que se bautice con el nombre de "la guinda del postre" a tal "obra de arte". A veces se usa la misma expresión en sentido peyorativo, es decir, "la guinda" fue la última embarrada de muchas caídas anteriores.
PEINAR HUEVOS- Si Ud. acostumbra peinar huevos, mejor es que cambie de oficio y haga cosas positivas. El que "peina huevos" hace nada, o todo lo que realiza son tonteras inútiles. También a quienes suelen comportarse ridículamente en público les cae muy bien cuando les dicen que andan "peinando huevos".
SER LADILLA- A pesar de venir del nombre correcto y académico que posee el tipo de piojo que vive en los vellos íntimos de las personas, las palabras "ladilla" o "ladillento" constituyen términos impronunciables o limítrofes con la grosería. Saliéndonos de lo formal, "ser ladilla" corresponde a ser muy inquieto, obviamente debido a la molesta picazón que producen tales bichitos. La gente insoportable es "ladillenta".