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| 09 de Febrero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Con solidaridad e ingenio enfrentan la cesantía en Maipú Donde almuerza uno, alcanza para dos, tres o hasta cuatro...
La impotencia de muchas familias por la falta de pega, y consecuentemente de money, las llevó a organizarse solidariamente, y fue así como llegaron a golpear las puertas de la municipalidad, la que desde este mes les reparte entre 50 y 60 colaciones diarias... y quedan cortos. Cada día aterrizan no menos de 80 chavitos y chilindrinas que pacientemente sentados esperan que llegue la camioneta de los tíos con el comistrajo. Ayer por ejemplo, le hicieron chupete a unos fideos con trozos de jamón, ensalada de lechuga y durazno de postre. Algunas mamitas ayudan a servir. Otras aportan jugos, que igual no alcanzan para todas las mesas. La sal para aliñar ensaladas es escasa y cada gramo cuenta. Lo mismo el aceite: una gota y basta. Para que no queden mirando, algunas raciones son dividas en dos , tres o hasta en cuatro. A tal punto llega la necesidad, que los encargados de la mesa solidaria, Pablo Salinas y su hijo Jorge, muchas veces se han ido por el alambre porque todo se reparte. La movida durará hasta fin de mes, momento en que la escuela San Luis, la más cercana, reabrirá sus puertas y también la entrega de almuerzos. La necesidad puede tener cara de hereje, pero en casos como éste, cualquier ayuda se hace poca. Por eso los papuchos hacen una petición a privados para que aporten con un grano de arena, porque los nenes suman hambre día a día.
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