Tomás Cox lleva más de 24 años dedicado a la producción de espectáculos masivos. Según confiesa su especialidad son los matrimonios. Durante su carrera ha estado a cargo de algunos de los casorios más importantes y glamorosos del país. "Produje el de Cecilia Bolocco y Michael Young, Marcelo Salas y Carolina Mesen, Marcelo Ríos y Gioulianna Sotela, y Gonzalo Cáceres y Sarita Vásquez. Cada uno de ellos tuvo su estilo y sello propio", asegura el profesional.
Para Tomás la clave de una buena organización radica en la eficiencia y el trabajo constante. "Durante los años que me he dedicado a los eventos he logrado realizar cerca de mil producciones. La clave para mantener todo controlado es planificar cada detalle, por mínimo que este sea. Yo cuido hasta la saciedad que todo funcione correctamente. Además me manejo en un ambiente de rigor absoluto, hago leyes que se deben cumplir, tomo decisiones antes, nunca durante el evento. Por otro lado mi equipo de trabajo tiene por lo menos 10 años de experiencia. Al final hay que pensar en el festejo como un programa de televisión en vivo y directo. No se puede volver la cinta atrás ni mucho menos editar", explica.
En la misma, el productor afirma que en Chile el glamour es algo que ha ido creciendo a través de los años. "Existe una pequeña actividad glamorosa. Algunos eventos menores producen esta suerte de ambiente, que renueva el jet-set. Creo que hay una pequeña industria, pero aún está en pañales".
Al ser consultado por las críticas que surgieron en torno a la producción del enlace entre Angélica Castro y Cristián de la Fuente, Cox plantea al diario pop que "fue algo muy delicado y riesgoso. Todo ese desorden que se logró apreciar a través de la pantalla dejó de manifiesto una desorganización. Esto pudo haber terminado muy mal, ya que la gente es irresponsable. Creo que todo pudo ser más simple, por ejemplo poniendo barras papales y asignando un lugar a la prensa".