Néstor Cantillana por estos días se encuentra con más de una peguita en el cuerpacho. Después de que el último semestre se dedicara a las tablas, ahora regresa a la pantalla chica y al cine.
Desde hace semanas se está pegando grossos piques a San Antonio para grabar "El Circo de las Montini", teleserie del primer semestre en TVN. En el cocido Cantillana debió enfrentarse a uno de sus más grandes desafíos actorales, ya que fuera de representar a un trapecista (le costó un mundo adaptarse a las rutinas del arte circense), su personaje padece sida.
Por otro lado, el martes pasado comenzó el rodaje de la película de corte erótico "Los Debutantes", en que interpreta a Silvio, un sureño que llega a probar suerte a la capital, junto a su hermano. El compadre se topa con la crudeza de la Metrópolis, particularmente de la bohemia, y conoce a una irresistible bailarina de cabaret.
- ¿Cómo llegaste a ser parte de la película?
- Andrés Waissbluth (director) me llamó para mostrarme el guión. Le compré la idea, ya que a pesar de que es su primera cinta, me pareció una persona inteligente y trabajadora. En cuanto a mi papel, su complejidad lo hace entretenido.
- ¿Cuál es su drama?
- Silvio es un tipo que quiere surgir y que siente un gran apego y responsabilidad por su hermano. A pesar de que muchas veces es duro y cruel con él, siempre tiene las mejores intenciones. Paralelo a eso está la relación con Gracia (Antonella Ríos), una bailarina que le trae muchos problemas. La cinta retrata muy bien lo que es este país, es muy chilena sin ser folclórica.
- ¿Participas en alguna de las escenas eróticas?
- Sí, tengo escenas de sexo, dentro de la relación violenta y emotiva que mantengo con Gracia. Ella es la causante de la pugna entre los hermanos.
Culebrón
- Hablando de la teleserie, ¿debe ser bastante complicado interpretar a un enfermo de sida?
- Hay escenas muy dramáticas y difíciles de hacer desde el punto de vista emocional. Te exigen mucho. Por otro lado está lo del trapecio. Me costó harto aprender esas destrezas, el trapecio me da vértigo. De hecho todavía no se me quita el miedo.
- Aún así me imagino que debes estar contento con el desafío...
- Cuando me dijeron que encarnaría a un trapecista, quedé feliz. Y cuando me mencionaron que tenía el VIH dije ¡guau!, éste es un muy buen personaje. Espero que a la gente le llegue el tema del sida.
- ¿Cómo te preparaste para el rol?
- Busque harto material, me documenté. Después hablé con gente que fuera portadora del VIH, que viviera con la enfermedad. Fui a Vivo Positivo y me contactaron con seis personas. Ellos me relataron su experiencia. Ya deja de ser pura teoría el cuento. Hablé también con una doctora que ha tenido varios casos. Ella está asesorando a Vicente Sabatini (el director) y a Víctor Carrasco (guionista).
- Aunque tu personaje es heterosexual, de hecho tiene una pareja femenina, ¿también piensan tratar la homosexualidad?
- Es un tema que va de la mano con el sida. Si un hombre dice que tiene este mal, lo primero que se te pasa por la cabeza es que es homosexual,y eso es lo que ocurrirá en la teleserie. Es un tópico que correrá paralelo en la historia, aunque no se expondrá directamente. Curiosamente, los heterosexuales están tanto o más expuestos que el llamado tercer sexo, porque son ignorantes. Creen que da lo mismo cometer una infidelidad y no se preocupan de usar condón. Encima, cuando se infectan generalmente no lo dicen, por temor a que los traten de gay.