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| 06 de Febrero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Trabajo en una empresa cotota, en la sección contable, así que está demás decir que soy bueno para los números y me gustan las cuentas claras. Por eso iré directo al grano y empiezo diciendo que tengo tres problemas, por lo que espero su ayuda. Estos son:
* Hace rato que no pasa nada entre mi mujer y yo, porque sufre de unas jaquecas nocturnas que son incompatibles con el merequetengue. * Es dueña de casa y se queja de que está rendida de cansancio en la noche a causa de nuestros peques, de 4 y 2 años. * Es fanática de la tele y ve los programas hasta que aparecen los puntitos. Por consiguiente, le agradeceré saber cómo hago para eliminar estos obstáculos. Hágalo en nombre de los trabajadores que tengo a mi cargo, porque me he puesto neura con todo esto y los paso retando todo el santo día. Como soy un hombre de números, pienso claramente que podría pasar que ella esté usando el pretexto de la jaqueca para que yo no amanezca con la sonrisa de oreja a oreja. Por último, como no soy tan gil, se me está cruzando por la cabeza que ella aparece tan satisfecha con todo lo que pasa que puede haber un prójimo para el que no corran las cefaleas, los niños ni los programas de última hora, esos que muestran máquina para hacer ejercicios. Desde ya le agradezco la amable antención que pueda prestar a esta carta. Atentamente MATEMÁTICO Mi viejo:
Claro que la cosa no es agradable para un marido cariñoso y empeñoso como usted, interesado en descargar la conciencia y el Kino. Claro que es como para ponerse cachudo que a su esposa le dan tan seguido las jaquecas y, sin embargo, vea televisión hasta que las velas no ardan. Y es extraño que ella se levante sonrisal y ganosa mientras usted encuentra tentadora hasta la escoba de la cocina. Tal como están las cosas, ha llegado la hora de conversar largo y tendido con su muejer y decirle cuántos pares son tres moscas. Adviértale que ella, con sus jaquecas, su apatía y su maldita manía por la tele, lo está arrojando a los brazos querendones de otra mujer. Métale en la cabeza- algo es algo- que no sólo de pan vive el hombre y que si ella no cumple con sus deberes conyugales no tendrá derecho a pataleo cuando usted se encuentre una novia nada de mezquina con sus encantos. Si ella se ríe en su cara y dice que eso le importa un pepino, bueno, habrá motivos para reforzar sus sombríos temores, en el sentido de que existe el temido patas negras. DR. CARIÑO |
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