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| 29 de Enero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Soy un hombre de 32 años, separado y ahí radica el problema de mi existencia. Con mi señora nos separamos hace un año, por problemas económicos y también existenciales de ella. Digo esto, porque perdimos dos hijos cuando aún no nacían. Ella nunca se pudo reponer de esa decepción y de alguna forma me culpaba por no tener los medios para hacernos un tratamiento. En ese tiempo yo era estudiante y, como comprenderá, no me alcanzaba para mucho. Un día cualquiera ella me dijo que no sabía si me amaba como antes. Me volví loco, se me vino el mundo abajo. Me dijo que había esperado tanto tiempo para tener una familia, hijos y todo lo que una persona quiere cuando se une a otra. Yo le dije que por algo estaba estudiando y que debía tener paciencia, pero no sirvió. Para completar, no pude encontrar trabajo cuando terminé de estudiar hasta el día de hoy. De eso hace dos años. Nos separamos finalmente, aunque nos seguimos viendo algún tiempo como amigos, pero la situación no dio para más y nos dejamos de ver. Estuvimos sin saber uno del otro durante seis meses, hasta que, para el día de su cumpleaños, le mandé un mail para saludarla y me dijo que estaba saliendo con una persona. Yo entendí, porque estaba haciendo lo mismo. Había conocido a una mujer, pero la relación no prosperó, porque no me podía sacar a mi ex de la cabeza. El asunto es que le dije lo mismo. Ella me llamó y me contó que cuando le había dicho que estaba saliendo con otra mujer, casi se volvió loca y que en ese momento le había caído la teja de lo que estaba haciendo. De alguna manera nos juntamos para que sucediera cualquier cosa. Estuvimos tratando de volver a ser lo que éramos durante dos meses, pero fui yo el que no quería que viviéramos juntos hasta no tener un trabajo. Hasta que un día me dijo que ya no aguantaba más. Ella tiene un buen trabajo y obviamente más de algún pretendiente. Mucha gente me dijo que me iba a hacer lo mismo, pero no me importó, porque aún la amo. Un amigo Mi perro:
Es lamentable lo que pasa en su matrimonio, donde el destino y la mala suerte han conspirado para embarrarles la vida a los dos. Lo que queda clarito es que entre ustedes no corre el "contigo, pan y cebolla". Al menos por el lado de ella. Se me ocurre que lo culpa del hecho de haber tenido dos pérdidas y eso sería injusto. Cuando pasan estas desgracias, casi siempre la falla orgánica está en la mujer. En todo caso, tampoco la responsabilidad es suya. ¿Vio ella algún médico, por casualidad? Como la cosa pasa por plata y usted sigue pateando piedras, sin pega en los últimos dos años, veo improbable que puedan rehacer el matrimonio. Ambos hicieron un esfuerzo por salvarlo... hasta que le dijo que ya no aguantaba más verlo sin trabajo y desplatado. Sin embargo, tampoco puedo aconsejarle que se olvide definitivamente de ella, máxime si confiesa que todavía la ama. Ojalá encuentre pronto una pega y ojalá, también, la encuentre vacante. DR. CARIÑO |
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