|
|
| 21 de Enero de 2002 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
La lista es larga y para muestra algunos botones Troncos y su marca con la alba
Cuando Miguel Angel Cisneros llegó a la ruca Monumental, traído en 1999 gracias al verso del che Jorge Luis Ghiso, su representante en alianza con el "Tongua" Vergara, dijo que el trasandino era un clon de Barticciotto y que por las bandas quemaba el pasto. Cisnero estuvo una temporada y media para demostrar que lo que le quemaba era la pelota en las patulecas y Vergara se tragó su palabras con un poco de kepchut. Pero el mismo resistido asesor externo del Cacique se mandó una para el bronce, cuando contrató un par de años antes, al zaguero brasileño Paulao, que no le pegaba ni pa'l lado. Llegó fallado de fábrica, estuvo tres meses en recuperación y jugó 20 minutos. Otras "mulas" notables, aunque en épocas más pretéritas, fueron el brasileño Renato, a mediados de los '80, que no le pegaba ni por arriba ni por abajo. El delantero charrúa "Huacho" Castro, hoy empresario de jugadores, en la misma época, se los tiró cuadrados. En 1983-84 el Cacique consiguió dos zagueros uruguayos que dieron la hora con castañuelas: Mario Rebollo y Gustavo Badell. El primero no salía de una lesión y entraba en otra, además que era durito. El segundo debutó con un autogol frente a U. Española en el Santa Laura. No sabía ni pararse en la cancha. Hace un par de años y con el charrúa Fernando Morena en la banca, se dejó caer su compatriota Pablo Gaglianone, apodado cariñosamente "Chantiglione" por muchos hinchas albos, que eran más felices cuando el perico miraba las pichangas por la tele y de lejitos. También su compipa Rodrigo López, un zurdo que a veces la agarraba.
|
|