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| 21 de Enero de 2002 | |||
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Clubes chicos tampoco se salvan Galería chanta es interminable Tal vez pocos se acuerden del defensa argentino Walter Capozucchi, que la movió allá por el 95' en Everton. Los que nunca lo van a olvidar son los pobres desprevenidos que se le cruzaban en el camino y que todavía se están sobando los hachazos del trasandino. No es que el chascón fuera tan malena, pero pasaba más tiempo suspendido que en la cancha y su manía por acariciar con los estoperoles al rival dejaba en desventaja a sus compipas: 13 amarillas y dos rojas por practicar fullcontact en la pastosa lo demuestran. Cobreloa es otro club que se ha caído feo. Decirle a un hincha loíno que Trobbiani fue la tremenda mula, es para que pare las chancletas de la indignación, a menos que se le aclare que hablamos del hijo del crack, Pablito. Heredó todo de su taita, menos el talento con la de cuero y en el mediocampo naranja la esparció con ventilador. Del mismo toque fue la pasada del zaguero"che" Marcelo Galleazzi, que no vio ni una en Calama y al final se agarró de las mechas con "Don Peineta" Garcés y se fue cortina. Uno que traía el medio cartel, fue el pibe Claudio Benetti que se arrimó a Temuco a mediados de los '90. Ex muñeco de Boca Juniors y Belgrano, en Temuco dio puro jugo. Mucho más triste fue la pasada del "Huevo" Toresani el año pasado en Audax. Con currículo para empapelar una casa, el "Huevo" vino de vacaciones al cuadro itálico. En el diccionario del fogueado muñeco no existía la palabra correr.
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