Un exitoso balance arrojó la campaña Alto al Fuego, ya que sólo seis peques resultaron quemados con fuegos artificiales de uso casero en los brillos del fin de año que pasó, lo que significa una reducción del 40 por ciento en relación al calendario anterior, cuando se registraron 10 chamuscados.
Los accidentes se produjeron en Iquique (2), Antofagasta (1), Valparaíso (1), Linares (1) y Corral (1), y los afectados son menores de entre 11 y 14 pepas, con quemaduras onda intermedia y superficiales por partes iguales.
La concentración de casos en la zona norte dejó cachudas a las autoridades de Salud, y el ministro Artaza anunció que se iniciará una investigación para cachar si hubo ingreso ilegal de bengalas, volcanes, cuetes y viejas por esos pagos.
Las lesiones fueron principalmente en las extremidades superiores, manos y ojos, y las provocaron tres bengalas, un volador, una chispita y una saltarina.
Las dos únicas lolitas afectadas, de 11 y 12 años, figuraban de espectadoras y ninguna notificación informó la procedencia del artefacto.
Según el doctor Jorge Rojas, capo de Coaniquem, la disminución de casos se debe a la entrada en vigencia de la legislación que prohíbe el uso de los petardos domésticos, el 2000, ya que antes el promedio de chicos quemados era de 62, con alrededor de un 10 por ciento de hospitalizaciones.