Si este año los chascones sin muchos recursos económicos no ingresan a la educación superior, no será por la falta de plata, sino por la escasa información acerca de las nuevas posibilidades de crédito universitario que ofrece la banca privada, dijo Alejandra González, directora del Departamento de Estudios de Mercado de la Universidad Mayor.
En el último estudio que realizó esa casa de estudios sobre la Prueba de Aptitud Académica (PAA), el ítem que despertó la mayor sorpresa fue que el 80 % de un universo de 500 alumnos no tenía ni la menor idea de la existencia de novedosos y cómodos préstamos para pagar los aranceles.
"A partir del 1 de diciembre, la banca privada comenzó a prestar plata a los estudiantes del primer año de carrera. Esto quiere decir que los jóvenes desde el comienzo de su formación pueden acceder a estos fondos. Nadie, entonces, debería dejar de estudiar por plata", dijo la experta.
Los responsables de la desinformación, según señaló la docente, son los mismo bancos e instituciones educacionales que no han sabido difundir estas gangas.
La diferencia con el año pasado es que, desde ahora en adelante, el aval que se solicita no es un codeudor solidario que responde económica y judicialmente por el alumno, si no que es un mero tutor. En definitiva, el banco hace el compromiso sólo con el estudiante y es él quien responde una vez que egresa.