El gimnasio del Colegio Universitario Inglés se llenó de lolitas, mamurris jóvenes, féminas maduritas y hasta teclitas que estudiaron en ese establecimiento, para tributar un homenaje a quien fuera una de las directoras más encachadas: Gabriela González Ballesteros, quien cumplió 90 pepitas, 40 de las cuales las pasó en salas de clases.
Por su titánico esfuerzo, talento artístico, vocación, trabajo de enseñanza y cariño por las alumnas, la ministra de Educación, Mariana Aylwin, a nombre del Gobierno, le otorgó la medalla Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral.
Es que no poca gente ligada al mundo educacional conoce a la ex caperuza de ese colegio, quien, además de ejercer labores docentes, acompañaba a las alumnas a las piscinas, donde se tiraba piqueros y hacía chinitas. También asistía a las fiestas y más de alguna vez se encachó bailando.
Profesora y consultora vocacional en la Pontificia Universidad Católica de Chile, maestra de Artes Plásticas y Licenciada en Bellas Artes, fue alumna de caperuzos como Mario Toral y Mario Carreño. Sin embargo, las ex alumnas la recuerdan por su humanidad. "Ella esperaba, diez minutos antes de las ocho, en la puerta del Colegio, para saludarnos y preguntarnos por la familia, la mamá o el hermano que estaba enfermo", relató Natalia, ex estudiante.