Una labor de titanes realizan las patrullas de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y de las empresas madereras para controlar un gigantesco incendio forestal que desde hace varios días arrasa bosques ubicados en la zona de Angol, abarcando tierras de las regiones Octava y Nevena.
El combate se realiza también con aviones y helicópteros y hasta la tarde de ayer el fuego había arrasado con casi 4.000 hectáreas de plantaciones y bosque nativo. Una de las más dañadas es la Forestal Mininco. Su gerente de asuntos públicos, Francisco Urcelay, dijo que cerca de 2.600 hectáreas de la empresa ya fueron arrasadas por las llamas.
Aunque cuando la zona afectada no se encuentra dentro del área de conflicto con los indígenas, las causas del siniestro están siendo investigadas por la policía y por la propia maderera.
Las llamas, hasta ayer, se extendían en una distancia aproximada a los 12 kilómetros.