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| 30 de Octubre de 2000 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE |
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Enfermos de la sesera, cojitos, cegatinis y leones sordos hicieron valer sus derechos Discapacitados saltaron todos los obstáculos para llegar a las urnas
El mayor ejemplo lo dieron 14 enfermos siquiátricos del Hospital El Peral, de Puente Alto. Después de machacarse el mate con charlas de educación cívica, los Napoleones se pegaron el pique al Liceo A-114 y las Juanas de Arco, a la Escuela San José, donde pusieron la rayita sin ningún problema. Uno de ellos, Alejandro González, de 40 pepas, votó con la película clarita: "Somos todos seres humanos y todos tenemos el mismo derecho ciudadano; elegí teniendo en cuenta un alcalde que ayude a los pobres, y como el voto es secreto no le puedo decir por quién voté". Su amigo de 71 añetes, Guillermo Barrera, dijo que el participar en el brillo eleccionario le hizo ponerse nostálgico, porque "yo antes votaba y me gustaba mucho". Al otro lado de la capital, en la Escuela D-287, se lamentaba don Armando Castro, a quien hace dos años le amputaron las piernas. "Siempre he tenido suerte porque me toca en el primer piso, y ahora llego y me encuentro con el problema de que me cambiaron sin avisarme, a una mesa en Purísima. Ojalá que no sea en el segundo piso". En Ñuñoa, por enésima vez Gerardo Hormazábal hablaba con medio mundo para poder entrar con su silla de ruedas a votar, pues el Liceo Chileno Industrial está lleno de escalones. Al final, lo dejaron pasar por otra puerta y pudo echar el voto a la urna. "Siempre tengo problemas, creen que tengo que venir con alguien para que suba con la silla al hombro los escalones -se quejó-. Podrían hacer una rampla, que no cuesta nada. Todos tenemos derecho, todos valemos por igual, pagamos los mismos impuestos y por lo tanto debemos cumplir con este deber".
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