Cuando llegó a la alcaldía de Estación Central, en el '92, Cristián Pareto registraba 109 kilos en la romana para pesar camiones. Llegó a los 124, pero gracias a un lote de dietas -incluidas la del "77", del caballo y la Iguana- y la pega a lo titán, quedó en 88 y listoco para limpiar mangueras por dentro. Está flaquiiiiito.
"Era guatón, pero parejito", dice este hombre demócrata cristiano de 37 palos, quien quedó como nuevo y listo para mamarse un tercer período como alcalde de Estación Central. "La gente me quiere caleta, compadre, ya que ha comprobado que nuestra comuna ha cambiado y la calidad de vida de nuestros vecinos ha mejorado ostensiblemente".
Chocho porque hace diez días fue padre por tercera vez de una hermosa chancletita -a la que bautizó Loreta-, Cristián Pareto, casado con Ximena Smythe y papi de Luca (5) y Rafaela (2), está seguro que se corre una fija en las municipales de pasado mañana.
- ¿Por qué tan seguro, brother?
- Es que en los períodos anteriores pavimenté todas las calles y pasajes, construí nuevas áreas verdes, cototudos lugares de esparcimiento y mejoré la infraestructura educacional y de seguridad ciudadana. Son cambios positivos que la barra pop advierte y agradece.
- Pura buena onda...
- Además, me la he jugado pulento por los cabros chicos, los lolos y tatitas de toda la comunidad. Los veteranos, por ejemplo, han conocido el Congreso, lugares turísticos de Chile y participado en cursos, convenios con universidades, talleres de habilidad manual, tango y literatura. Todo en pos de una sana y espontánea entretención.
- Usted si es que es bueno, Cristiancito, ito, ito, ito.
- Y eso que no le he dicho que en materia de seguridad ciudadana hemos mejorado un montón. La Fundación Paz Ciudadana ubicó a Estación Central en el primer lugar de los espacios públicos recuperados. Tenemos toda la comuna iluminada.
- ¿Y los cabros chicos, ah, ah?
- A ellos les les encaché el Parque Lo Errázuriz, en lo que por años fue un tremendo basural. Ahora tienen 25 hectáreas de pastito y juegos para revolverla hasta que les dé puntada.
- A propo, ¿por qué se toca tanto el lomo?
- ¡Tsch! Es que tengo una hernia en la columna que me tiene para la historia. Pero el domingo voy a estar filete.
- Si le suena la flauta, ¿con qué papas va a asombrar a los vecinos?
- Como mi lema es escuchar los problemas de la gente, he distribuido un cupón en el que los pobladores pueden marcar sus mayores preocupaciones. Luego haré un estudio con todas las demandas de la gente para hacer realidad sus sueños y aspiraciones. ¿Cómo estuve?.