De sus tatas paisanos, uno llegado de Palestina y otro de El Líbano, le viene el gusto por los negocios y la gestión empresarial, y afirma que, sin llegar a gurúes, en el laburo social le marcaron la vida los ex candidatos presidenciales Hernán Büchi y Joaquín Lavín. Dice que no le pican las manos por lanzarse como parlamentario, "porque prefiero codearme con los pobladores", y asegura que ya tuvo que sacar un segundo aire para aguantar bien parado "más de 70 días en campaña, con 15 horas diarias en terreno", a fin de ganarse el cuore y el voto de la gallada, en su candidateo a alcalde de La Florida, para las elecciones municipales del 29 de este mes.
Pablo Zalaquett Said, 37 pirulos, 4 hijos, ingeniero comercial de la Universidad Católica con un post grado en ciencias políticas en España, señala que uno de los instantes en que le tiritó la pera fue en 1997, al quedarse a cargo de la cancha del Nacional durante la visita del Papa Juan Pablo Segundo.
- ¿Se quiebra al hablar de la labor social?
- Para nada. No soy agrandado, aprendí de mis padres a ser humilde, pero reconozco que una de mis características es la inquietud y la vocación de ayuda al prójimo. Sufro con los problemas de los demás.
- ¿Se va en las puras buenas intenciones?
- Tengo que hacer mucho más, pero desde lolo mi accionar es frecuente en ese sentido. Trabajé como asesor gremial de la Cámara de Comercio en la parte de proyectos sociales. Fui durante 7 meses presidente de la juventud partidaria de Hernán Büchi y en 1999 avancé en mi cercanía a Joaquín Lavín, del que me impresionó una genuina actitud de servicio público.
- ¿Cómo descubrió su vena de apóstol?
- Mis primeras experiencias fueron como a los 17 años, en la UC, apadrinando niños abandonados en la UC y en la Posada del Niño, un barrio pobre de Quilín. Me emocionó que hace poco dos de ellos, ya profesionales, me saludaran y agradecieran; yo no recordaba sus rostros. También participé en la Unión Social de Empresarios Cristianos, Usec; en la Aldea del Niño y en la Fundación Demnpaz, de La Pincoya.
Rayar la cancha
- Por su menor experiencia, ¿no se vio como Pulgarcito ante Büchi o Lavín?
- Nunca los vi como monstruos; además que ellos confiaron en mí, me estimularon y dieron responsabilidades, que, creo, cumplí.
- ¿No piensa que algunos empresarios se hacen el pino a costa del trabajo de los demás?
- Lo que pasa es que debe rayarse bien la cancha y asegurar que la riqueza alcance para todos. Mis abuelos llegaron casi sin nada desde el Medio Oriente y, a punta de puro austeridad, esfuerzo, visión, creatividad y capacidad para asumir riesgos, llegaron a estar entre los más adinerados del país: Juan Said, por ejemplo, fue dueño del Banco Sudamericano y de Cobre Cerrillos.
- ¿Qué opina de los jaguares de la empresa chilena?
- Son el motor de desarrollo de la nación, aunque se hayan vendido empresas a capitales extranjeros. Lo que me apena es que algunos prefieran invertir más afuera que en Chile y eso es por falta de confianza. El Presidente Lagos debe tener el mismo discurso para los empresarios y para los trabajadores y cortar el queque. No olvidemos que los empresarios se mueven por expectativas. Pienso que Lagos es un líder, pero se dedica mucho a los problemas globales en vez de lo puntual. A la gente no le interesa si se elimina o no a los senadores designados; quiere salud, trabajo y educación.
Filo al Congreso
- ¿Se tiraría a la arena parlamentaria?
- Nunca sería diputado porque mi fortaleza está en trabajar con la gente, en terreno. Los que tenemos vocación social no podemos encerrarnos entre 4 paredes a puro planificar y discutir.
- ¿Cómo lo reciben en La Florida?
- Estoy seguro que ganaré a Gonzalo Duarte. El es un político tradicional. Hace 10 años que promete un hospital y no pasa nada, mientras carecemos de consultorios y servicios de urgencia. Lo digo sin temor: Es ineficiente y corrupto y ha gastado 215 millones de pesos en los dos últimos años en viajes, entre ellos, a la Costa Azul. Y esa plata debe ir a inversiones. La recepción hacia mí es buena, la gente me saluda y levanta el pulgar. Llevo 70 días en campaña, con 15 horas diarias en terreno.
- De ganar, ¿qué espera hacer por la comuna?
- Dar herramientas de participación a los jóvenes, mejorar la enseñanza municipalizada, crear bolsas de trabajo para jornadas medias o parciales, incrementar la actividad deportivas. En La Florida hay gran pobreza, cesantía, madres solteras y drogadicción. Revertiré el cuadro que indica que entre 1997 y 1999 fue la comuna con mayor crecimiento de la delincuencia.
- En los ratos libretas, ¿a qué se dedica?
- Ayudo a la Iglesia.
- Entonces es pechoño...
- No, me gusta la línea del Cardenal Francisco Javier Errázuriz. Hay que ayudar y no condenar a las madres solteras. La idea es no dividir todo entre cosas buenas y malas.
- ¿Estira los brazos o las cañuelas en algún deporte?
- Dos o tres veces a la semana me mando partidazos de baby o futbolito. Todavía pegó unos raquetazos, pero, claro, no soy ni la sombra del lolo de 18 que llegó a categoría de honor. Además cada 15 días tiro las cartas en el bridge: Fui vicecampeón sudamericano juvenil en el '87. Para relajarme prefiero la pantalla grande y soy un hincha de Internet. No voy a sitios hot, pero pegado al computador apaciguo un resto lo acelerado que soy... algunas veces atropellador.