Querido doctorcito.
Me llamo Anamaría y reconozco que desde chica he sido coqueta. Con decirle que cuando tenía 7 años, dos compañeros de curso, de la misma edad, se querían batir a duelo porque yo les movía la colita y repartía sonrisas entre los dos. Menos mal que sólo se agarraron a puñetes. Y yo pinché con un sobrino de la directora.
A los 14 años debuté como mujer con mi quinto pololo y hoy, a los 25 años, perdí la cuenta de cuántos pololos y amantes he tenido. Soy terriblemente pasional y nunca he aprendido a decir "no".
El caso es que ahora, por primera vez, me siento realmente enamorada pero, por desgracia, él es casado y padre de dos niñitas. Es un hombre de 28 años, muy buenmozo y con una simpatía tremenda. Lo peor es que cuando "debutamos" él me confesó su estado civil y me advirtió que jamás dejaría a su familia. O sea, yo sabía con la chichita que me iba a curar.
Y aquí estoy, enamorada hasta la médula de los huesos y sin ninguna esperanza de concretar algo serio. En las noches lloro en mi cama, me digo que soy una tonta, pero no tengo la voluntad de terminar esta relación. Todas mis amigas ya se han casado y sueño con ir "blanca y radiante" al altar. ¿Qué le parece mi vidita?.
Anamaría.
Mi perra choca.
Si hubiese tenido unos 40 años y más kilometraje que un Ford del '30, pensaría que ya no tiene salvación y terminaría convertida en una solterona más amarga que el natre.
Sin embargo, a su edad, una persona -de ambos sexos- tiene aún la vida por delante y con un atinado golpe de timón puede cambiar su destino. Para lograrlo, primero tendrá que aprender a decir no. No me cabe duda que su hombre actual debe ser muy picarón y competente en la pallasa y, por eso, la tiene loquita. ¿Practica el vuelo del cóndor? Mi mayor éxito fue siempre esa pirueta y conquistaba aplausos y exigencias para que diera la vuelta olímpica.
Como no tiene ningún futuro con este perico, debe hacer de tripas corazón, apretar las piernas y darse duchas heladas, aunque sea a las 3 de la mañana, para no caer en la tentación. Luego de darle filo, aunque eche humito, tiene que someterse a un retiro espiritual, donde, por ningún motivo, coma carne cruda. Cuando logre controlar su temperamento y los recuerdos, estará ya en condiciones de elegir un nuevo amor. ¡Ah! Tiene que ser soltero y, por favor, no afloje el monito a la primera de cambio.
Así, capacito que de repente me llegue un parte de matrimonio.
Dr. Cariño