Varios de los endeudados hasta el cuello con la empresa buche Eurolatina, a muchos de los cuales les han rematado sus casas y siguen con la tremenda calilla, estuvieron toda la tarde de ayer cantando, bailando y dando sus amargos testimonios en la puerta de los Tribunales de Justicia, con la idea de sensibilizar a la gallada y que a los jueces que llevan las querellas contra la empresa se les ablande el cuore.
Con lienzos, globos, megáfonos y serpentinas, los afectados llamaron caleta la atención de la mínima barra capitalina que pasó por fuera de tribunales.
Entre los asistentes se encontraba la abuelita Rosa del Carmen Herrera, de San Bernardo, quien, con sus más de 70 años y en su silla de ruedas, se quejó de que pidió 750 mil pesos de préstamo y ya lleva pagados más de dos millones y le siguen cobrando más, siempre amenazándola con rematarle su casita.
"Vivo con cuatro familiares y no podemos quedar en la calle; me ha afectado mi salud, soy hipertensa y me puede dar un infarto cerebral", se quejó.
La guaripola de la organización de acogotados, María Elena Huaiquipán, se vio súper esperanzada, mientras acomodaba los cables y micrófonos para la actividad, en cuanto a que las querellas interpuestas en el Tercer Juzgado del Crimen de Santiago van a resultar del guan y aseguró que "se va a hacer justicia".
El diputado Nelson Avila, quien desde el primer momento se cuadró con los encalillados, también participó de la movida. Después de darle ánimo a los endeudados, dijo que "ojalá que sean muy comprensivos los magistrados con este drama; la justicia en Chile necesita acercarse a la gente más modesta, ellos sienten que no existe una forma de justicia adecuada para sus dramas, porque siempre quedan enredados a medio camino".