Crece el descontento popular por las medidas implementadas por algunas munis de la capital, cuyos alcaldes han restringido, con todas las de la ley, según la Contraloría, la venta de copete y el funcionamiento de los boliches en la noche, en perjuicio de la barra draculina que gusta de conversar un copete, mover el esqueleto y echar la talla con los amigotes hasta la hora que cantan los gallos.
Un grupo de cabros buenos para el carrete nocturno del Partido Radical Socialdemócrata (PRSD) pataleó ayer que las medidas -que se asemejan a las de un "toque de queda"- han sido tomadas sin preguntarle ni pío a los vecinos y reiteraron que van a causar que varios trabajadores pierdan la pega.
Según el presi de la juventud del PRSD, Mauricio "Tiroloco" Andrews, las medidas también atentan contra la seguridad de los lolos, ya que al no encontrar botillerías abiertas en su comuna, se ven obligados a caminar más que Kung Fu en busca de una "farmacia de turno", con el peligro de que durante la expedición los cogoteen o les pifien el paño.
El consejero nacional del partido, Augusto Prado, entre tanto, señaló que el más perjudicado con el tema será el Presidente Ricardo Lagos, "ya que los reclamos y el descontento de la ciudadanía se radicarán directamente en el Gobierno".