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| 27 de Agosto de 2000 | |||
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Maceteado Rodolfo Seguel salió en su defensa: "Dirección los humilló"
Efectivamente, una investigación de octubre del '99 a cargo del doc Lucho Reyes, sapeó que el 59 por ciento de los gendarmes tiene de sobra ganado el alias de "ponchetti" o "poncharello"; un 18 por ciento se mantiene justito en la raya con los kilates y sólo el 0,7 por ciento se ve la punta de las chancletas. Las causas estarían en el alto consumo de masas y dulces, esto último producto del estrés que provoca estar al cateo de la laucha de los "ladrillos". Seguel, quien también es del equipo de los guatusis, acusó a los caporales de Gendarmería de soplar las cifras y expresó que "este vejamen que se hizo desde la Dirección Nacional de Gendarmería a los funcionarios es imperdonable". En la dura, planteó un "desafío al director nacional de Gendarmería (Hugo Espinoza) para que ingresen los medios de comunicación a las cárceles y vean las condiciones de trabajo y los sueldos que ganan". Contó que con esto, la barra lo único que piensa es que los cancerberos de los malandras se mandan la vida del oso y manyan a lo "Tomandos de Garrison". Por eso, tempranito agarró su mochila y se fue de paseo por la Peni, donde cachó "que las condiciones de trabajo son peores que en los barracones de la época nazi". Puso de ejemplo que en el recinto con capacidad para 1.800 reclusos se mantienen hacinados 4.102 compipas, pero con apenas 400 gendarmes con el ojal abierto día y noche. "A cargo de lo que se llama cocina están los mismos presos, los que cocinan para la población penal y para los funcionarios. El ollón está a menos de un metro de un guáter, donde mientras se está cocinando no falta el preso que está haciendo su digestión", dijo. Aseguró que éste es un problema de falta de billete, "pero eso no da derecho a que se haga público que son obesos así porque sí, mientras casi no tienen lugar para dormir, ya que se mantienen los sistemas de camas calientes". Precisó que "no sería nada de raro que ésta sea una estrategia de mostrar los problemas de Gendarmería para privatizar las cárceles". Por su litro, Nibaldo Carvajal, secre de la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios (Anfup), admitió que "ayudamos a realizar este estudio, pero lo que no se dice es que aquellos funcionarios que llevan 40 años y son obesos es porque después de 20 años de estar comiendo chatarras llegan a ese estado, sin dietas, ni nada, mientras las nutricionistas se mantienen en sus oficinas sin implementar ningún programa".
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