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| 23 de Agosto de 2000 | |||
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Gallada se chupa bigotes con tradiciones criollas en Museo Histórico Nacional
Aprovechando la celebración del Día Internacional del Folclor, ayer, en el museo que está al ladito de la Plaza de Armas de Santiago, se inauguró el encuentro con cualquier sonido y color propios de las raíces chilensis. A los discursos de rigor que trataron de enganchar a la barra con la importancia de respetar y difundir las tradiciones con olor a chicha y empanada, le siguieron degustaciones para chuparse los bigotes y un espectáculo artístico que entusiasmó al respetable. Con la Premio Nacional de Arte Margot Loyola como maestra de ceremonias,el grupo Banda de Bronce entró desde la plaza tocando sus contagiosas melodías. Al escuchar las cachimbas, las zambas caporales y las cuecas, la gente que hacía debutar la muestra saltó a la pista para formar pareja y bailar de lo lindo lo que la orquesta tocara. Con la colorida música de fondo, Vania Roa, investigadora de arte de folclor del museo, explicó que lo que se quiere hacer es "recordar que existe esta artesanía, aquí puede venir quien quiera y ver cómo trabaja el artesano y conversar con él y así valorar lo que es nuestro". La feria reparte 27 puestos en el patio del museo, los que recogen muestras artesanales tradicionales y no tradicionales de todas las regiones de Chilito. Entre las actividades más apreciadas por los primeros visitantes están el trabajo en cristales, los retablos de fachadas históricas, los artículos en carbón de Lota, los cinturones de huaso, la confección de violines y guitarras y los caballitos con piel natural. Pero, sin duda, lo que más entusiasma a la gente es la comida típica. Eso quedó clarito en la inauguración, cuando las chiquillas de "Bocados Típicos", de Maipú, repartieron mistelas, vinito navegao, calzones rotos,pan amasado, queso fresco, charqui y chichita curadora: las delicias se acabaron al tiro, sobre todo en manos de los turistas traguillas. Con tres cubitos de queso en una mano y una sopaipilla en otra, la señora Marcia Rodríguez, de Recoleta, contó que se metió a la pista a zapatear con las cuecas y que probó de todo lo que le sirvieron, porque "una ya es vieja y no conoce las cosas de nuestro país. Ojalá que esta feria se haga todos los años para que los niños sepan harto del folclor de Chile".
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