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| 23 de Agosto de 2000 | |||
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Féretros llegaron a Santiago, Rancagua y Coyhaique para su sepultación
En ese ambiente de amargura, el obispo de Osorno, Alejandro Goic, ofició la misa fúnebre que antecedió el traslado de las víctimas hasta su destino final. El comandante en jefe del Ejército, teniente general Ricardo Izurieta, profundamente conmovido, encabezó la representación del Ejército. Durante la prédica, el obispo dijo que "Chile entero está de duelo, la familia del Ejército está de duelo", graficando con ello el impacto que provocó la tragedia. "Todo el país se ha conmovido por esta tragedia,sólo el consuelo de la fe puede dar una esperanza". Más tarde, la máxima autoridad del Ejército, al ser consultada sobre las palabras del sacerdote, señaló: "El Ejército ha querido estar presente en esta situación con los familiares, porque este es un dolor que nos embarga a todos. Yo creo que las palabras de monseñor Goic, en cierta manera, reflejan el sentimiento de todo el país. El país está triste, así es que no es un momento para decir cosas. Solamente creo que hay que rezar para ayudar a todas las familias que están entristecidas y para que puedan sobrellevar esta irreparable pérdida".
El último vueloPasadas las 14 horas, un avión voló rumbo a Coyhaique con los restos de María Aguila, la profesora casada con el suboficial Juan Soto, padres de dos hijos. Otro enfiló hacia el norte con los otros 13 féretros. En Rancagua quedaron los restos de Viviana Casas-Cordero y sus hijas María Jesús (5) y Carolina (2). Era la esposa del capitán Manuel Véjar, quien había viajado una semana antes a Coyhaique, donde las estaba esperando el día de la tragedia. También quedaron en la ciudad histórica Patricia Carrasco e Ignacio Zúñiga (13), esposa e hijo del suboficial Jorge Zúñiga, quien debió regresar desde Timor Oriental, donde se desempeñaba en la misión de observadores; y el cabo Héctor Zúñiga (29) y su hijo Rubén (9). Estaba casado con Carolina Gutiérrez Pavez, quien se encuentra embarazada de su segundo hijo. Todos serán sepultados tras una misa fúnebre que se realizará a las 12 horas en la Catedral.Cuando el sol entregaba sus últimos rayos, el avión llegó hasta el aeródromo Los Cerrillos. Uno a uno fueron bajando los féretros, en medio de un silencio sólo interrumpido por el canto de unos queltehues que se acercaban al lugar y por el silbido del viento que se hacía sentir en el atardecer capitalino. La primera urna en bajar fue la del piloto del Casa siniestrado, capitán Andrés González Tissinetti, envuelta en una bandera chilena. Luego, su esposa, María José Banderas, y los hijos de ambos, Martín (4) y María Emilia (8 meses). Después, el teniente Jorge Vega Muñoz (27), copiloto, y finalmente, el cabo segundo Oscar Muñoz Muñoz (30). En carros fúnebres escoltados por motoristas de carabineros enfilaron hasta la Catedral Castrense. Esta mañana, luego de una misa que tendrá lugar a las 11 horas, serán sepultados en el Parque del Recuerdo, del Sendero y Cementerio General.
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