Tiempo atrás la pesista Gabriela Trujillo dijo que en la Federación de Levantamiento de Pesas quedaría la escoba, y parece que no se equivocó. Cuando se creía que la atleta alegaba picota y solitariamente por las irregularidades, que según ella, se cometían en la entidad, un grupo de asociaciones afiliadas a la Federación de halterofilia arremetió con la solicitud de renuncia del capo del organismo, Fernando Morales.
Agrupadas como Consejo Superior las asociaciones de Concepción, Punta Arenas, La Serena y Metropolitana invocando los estatutos que norman a la Federación exigieron que Morales se eche el pollo altirante.
Las razones que se esgrimieron para descharchetarlo radican en dos aspectos: la demora en la entrega de los estados de cuenta (por parte de Morales) y la sanción por dos años sin voz ni voto impuesta a la Asociación Metropolitana, medida en que los disidentes juran que el timonel de la halterofilia se arrancó con los tarros. Además, pitean que la incorporación de Iquique y Saint Laurent, por parte de Morales, fue mula porque no se respetó el conducto regular.
Por otro litro, los disidentes pidieron que junto con volar Morales se forme una nueva mesa directiva, con Manuel Rojas, caperuzo de la Asociación Metropolitana, a la cabeza. En ese sentido, el próximo sábado 19 los "rebeldes" se reunirán en La Serena para armar la nueva administración.
Finalmente, el grupo de contrarios a Morales en una declaración pública expuso que los antecedentes se remitirán al Comité Olímpico de Chile, pues "desconocemos al actual directorio y consideramos que ha incurrido en un notable abandono de deberes".