Iván Guerrero se había echo humo tras perder en tragamonedas de Rancagua
Sohuita no estaba muerto, andaba... apostando
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Familia lo buscaba hasta con avioneta, pero él apagó su celu y se encerró en casino de Talca.
HASTA EL OTRO DÍA: Iván Guerrero se quedó hasta el otro día en el Casino de Talca, donde lo pillaron.
En Curicó estaban por asumir que la desaparición del sohuita y empresario automotor, Iván del Carmen Guerrero Marchant (41), terminaría en desgracia. Las teorías después que se hizo humo tras salir del Casino Monticello, en la Región de O'Higgins, eran variadas, al punto que algunos tevitos hasta creían que podría haber caído en las garras del Conde Vrolok.
La familia, con el alma en un hilo, hizo lo humanamente posible por localizarlo. Si hasta consiguieron que una avioneta sobrevolara la zona por si veían desde el aire su chupalla.
Pero la felicidad volvió a sonreírle a los suyos porque los sabuesos dieron con él después de olfatear a distancia al ludópata bien encerradito en el Casino de Talca.
DESQUITE
Así como ocurre con el amor a veces, Guerrero sufrió una decepción con el azar.
Su primo, Raúl Vergara Guerrero, relató al diario pop que la historia comenzó a escribirse la noche del pasado jueves cuando Iván a eso de las cinco de la tarde se las emplumó con dirección al casino de juegos en la localidad de San Francisco de Mostazal.
Choreado de la rutina de la pega se fue junto a otro amigo a probar suerte. La diosa fortuna al parecer le fue esquiva y perdió cerca de 200 lucas por lo que decidió regresar a la capital de las tortas a eso de la medianoche.
En la entrada norte a la ciudad separó aguas con su pana y de ahí no se supo más de él, quien iba montado en su toco Toyota Tercel blanco.
"Decidió apagar el celular y esa es la razón por la que se pierde toda pista de él", dijo el primo.
Una vez solito se dirigió como poseído hasta el casino de Talca, donde centró todas sus esperanzas en recuperar las lucas perdidas horas antes.
Permaneció hasta que el caregallo comenzó a aparecer, momento en que los detectives dieron con su paradero cuando le porfiaba al destino.
Los polis le contaron que de partida las explicaciones debía dárselas a su patrona, la que lo esperaba con así la cara de furia después de habérselo llorado todo durante la noche.
Más encima, nuevamente salió con los bolsillos planchados porque la nube gris lo acompañó con rayos y truenos.
El familiar contó que mientras su primo lanzaba como endemoniado los dados o las cartas en el poker se reían de él, los parientes hasta lo buscaban en el límite con Argentina. Ahora sólo piden que es que la ludopatía no se apodere de él.
Victor Hugo Sánchez M.
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